Mi blog de rarezas, lo que me pasa, lo que veo, lo que leo,
lo que escribo, lo que sueño, lo que pienso,
lo que siento, lo que hay, lo que me gusta y lo que no,
pero sobre todo mi amor por mi hijo,
entre miles de chifladuras más!

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martes, 10 de mayo de 2011

Llegué a la conclusión de que no podría ser narco.


Pues sí, porque para serlo tendría que estar sola en el mundo y no tener nada que perder, y pues está claro que ese no es mi caso. Ni modo, adiós a mi sueño. Pero claro que el corroborar esto no cambia las ilusiones (locas) que tengo desde que iba en secundaria. Y ahora, como de lo que quiero hablar es de un libro, es mejor que entre en materia XD

La Reina del Sur, de Arturo Pérez Reverte, es una novela que quería leer desde hace algunos años, pero por una u otra cosa no había caído en mis manos y no había tenido la oportunidad. Y resulta que hace poco comenzaron a transmitir en la tv de mi país la serie basada en ese libro; la verdad es que yo no soy de las que vean tele, a menos que sean series o pelis, aunque por lo general todo lo veo en DVD, pero ahora me ha agarrado una vergonzosa fiebre de ‘Teresa la Mejicana’ y Doña Bárbara (de la que seguro luego hablaré) y eso que a mi las telenovelas me hacen vomitar.

Pues bien, a base de eso me puse a leer por fin el libro. Y cabe mencionar que de Pérez Reverte sólo había leído unos dos libros de los del Capitán Alatriste, pero el estilo de este otro trabajo es bastante distinto. La historia comienza en Culiacán, Sinaloa, con muertes, disparos y traiciones desde el principio. Retrata el mundo de los narcos del norte y todo lo que representa liarse con ellos, cómo un mal paso te deja mal parado y en fin, todo lo que tiene de bueno pero también de riesgoso; la verdad es que la mafia de este país no es precisamente la que me hace soñar.

Pero todo lo que vive esta mujer es lo que me hace cantar “ahhh dubi du, quiero ser como tu”; su residencia en España, aguantar dos años en la cárcel y luego… ser tan cabrona de irse a poner de frente con los rusos y negociar con su vida. Ser tan lista para triunfar en un negocio tan grande, ser tan ojete para no tentarse el corazón de quitar en medio a quien haga falta… sí, ese sería mi ideal.

Y el otro personaje que también me encantó es su amiga/socia, la burguesita Pati O’Farrel, una mujer a la que le vale madres todo y sólo vive para esnifar coca y embriagarse todo el día; aunque es ella la que saca a Teresa de la ignorancia y le muestra que los libros son la mejor cosa del mundo y los que enseñan casi tanto como la vida misma. Y ¿cómo no? También la instruye en otras materias mundanas.

Sin embargo la ‘teleserie’ como que ya no está dando el ancho adecuado, pienso que a la protagonista la están poniendo muy sentimentalona cuando en realidad no es así; se involucra mucho y se encariña demasiado. Opino que le están dando más largas de las que son y, es más, creo que hubiera estado mejor una buena peli, concisa y contundente, que pusiera todo lo importante y se dejaran de tanta parafernalia (parafraseando a Tita XD).

Al final del libro casi lloro (sí, que quiera ser fría y mala no me hace dejar de ser ñoña y llorona), y es donde me doy cuenta que esa es una vida en la que jamás me podría involucrar, porque hay demasiadas personas a las que quiero y… creo que nada más por eso. Pero dejando de lado mis sueños guajiros, puedo decir que, siempre y cuando les gusten las historias de este tipo, les recomiendo ampliamente el libro, seguro que pasarán un buen rato leyéndolo. Y ya saben, no dejen de comentarlo conmigo.

Por cierto, Feliz Día de las Madres!! Para mi mami, para las mamis que conozco, para las mamis que me leen y ¿cómo no? También para mí, que no por nada me desvelo, y a veces me desquicio, cuidando de mi pequeño vampiro. Saludos y hasta la próxima!!!

martes, 9 de noviembre de 2010

He llegado al final del cuento.


Es gracioso cómo cuando comencé a ver Candy Candy, estaba muy emocionada y escribía una entrada cada pocos capítulos. Para mi era muy padre recordar mi infancia y lo mucho que me encantaba la caricatura, eran bellos todos los recuerdos de primaria que evocaba viéndola. En cambio, de la mitad en adelante (más o menos) el entusiasmo se me esfumó…

Miento, no fue desde la mitad, sino desde el momento específico en que Candy y Terry se separaron. A pesar de que ya sabía lo que iba a ocurrir, debo confesar que sentí horrible, lloré y me desesperé, me enojé con Candy por ser tan… tan… ¡¡Pendeja!! Sí, no hay otra palabra; yo jamás dejaría que el amor de mi vida me cambiara por una inválida... supongo. Ya he dicho en otras ocasiones que el carácter de la chica es muy pero muy diferente del mío, pero no entiendo cómo pudo hacer eso. Aún con lo que le dijo Albert después: “hiciste lo correcto, porque esa es la Candy de la qué él se enamoró”, digo, igual tiene razón, pero a veces hay que ser un poquito egoístas en esta vida ¿qué no?

Bueno, en la entrada pasada me quedé en que ella regresa al hogar de Pony, donde por feas jugadas del destino no se encuentra con Terry. Un día decide que quiere estudiar para ser enfermera y entonces comienza su odisea por el mundo de los hospitales. Como siempre, se encuentra con muchos obstáculos, pero gracias a su eterno empeño e inacabable (y en ocasiones inentendible) optimismo, sale adelante. Annie, Archie, Paty y Steve nuca la dejan sola, se la vive pensando en Terry (a quien ve, a distancia por cierto, una sola vez) y regresa al hogar en múltiples ocasiones.

Un día Albert llega al hospital donde Candy trabaja, malherido y con pérdida de memoria, ella lo cuida y se hace cargo de él, pero cuando se recupera (físicamente) lo echan del hospital y entonces ella se va a vivir con él para seguirlo cuidando hasta que recupere la memoria.

La tragedia sucede cuando ella se recibe de enfermera y a Terry le dan el papel principal en la obra Romeo y Julieta. El otro protagónico se lo dan a la resbalosa de Susana y entonces, en uno de los ensayos, ella salva al guapo novio de Candy de ser aplastado por unas luces, las cuales le caen encima a ella y, como consecuencia, le amputan una pierna. Neta que quien escribió eso sí quería ver sufrir a la señorita White. Pero lo peor no es eso sino que, cuando Terry invita a Candy al estreno de la obra, ella se entera de todo lo ocurrido y cede al chantaje emocional de la accidentada “déjame a Terry o me mato” ¡¡¡por favor!!! Por mí que se muera. Pero no, Candy no piensa como yo y decide alejarse de Terry, así no más.

Ay esa escena en las escaleras, cuando Candy está por irse y él llega por atrás y la abraza y le dice que la quiere… y… ay!!! Voy a llorar!!! Eso sí que es doloroso, triste y horrible. Tanto que en el camino de regreso, en el tren, ella se enferma y casi se nos queda ahí. Me cae que de haber sido yo sí me aventaba del tren… bueno, si mis circunstancias fueran las mismas de ella. Oh, qué tristeza.

Después de eso, francamente lo que pasó me importó un pepino, exceptuando a Albert y su recuperación. Me aburrió mucho cuando la mandan a trabajar a una clínica en una construcción de vías de ferrocarril en la montaña. La terminé de ver por pura curiosidad y por saber cómo está el rollo del abuelo William (cosa que no me había quedado clara hasta ahora). Además, Terry vuelve a salir en la historia una sola vez y ni se ve con Candy; resulta que se había entregado a la bebida (ja, entregado, que chusco se oye eso), pero Albert lo convence para que regrese al teatro… de hecho algunas acciones de Albert me hacen sospechar que está enamorado de Candy… Pero quien sabe, porque nunca se dice nada de eso abiertamente.

Del resto, lo único digno de destacar es que Steve se va a la guerra, bombardean su avión y muere. A Neal, el odioso hermano de Elisa, le nace un extraño amor por Candy (luego de que ella lo rescata un par de veces de algunos problemillas) e insiste en casarse con ella, a lo que los Legan acceden por puro interés (Candy heredaría la fortuna de los Andrey y, casándose con Neal, iría a parar a manos de la misma familia) y la tratan de obligar diciéndole que son ordenes del abuelo William. Muy ofendida porque el “viejito” se atreva a tomar decisiones que no le corresponden, va en su busca y ¡¡¡oh sorpresa!!! Ningún viejito, sino sólo el simpático y atractivo Albert (ya con memoria y fortuna recuperadas).

Él le explica todo, desde por qué fue nombrado tío abuelo y no podía ser visto por nadie, hasta el hecho que de la mamá de Anthony era su hermana (o sea que el chico era su sobrino) y que dio orden de que Candy fuera adoptada por los Andrey porque Anthony, Archie y Steve le enviaron una carta pidiéndoselo. Y finalmente resulta que él es el tan enigmático Príncipe de la Colina (no sé por qué no me sorprendió…).

Total, que el absurdo final se desarrolla en el Hogar de Pony, con una escena donde están toooodos sentados a una mesa al aire libre y Candy es feliz… ¿feliz? ¿Aún cuando se queda sin Terry? Diablos!!! Eso me pone más de malas todavía. Aunque dicen que hay un final feliz italiano donde sí se quedan juntos, además de una película, yo no he visto ninguno de los dos, así que no puedo opinar, pero estoy segura que cualquier otro final habría sido mejor.

Y así termino mis entradas sobre esta entrañable serie. Definitivamente no digo que me ha dejado de gustar, siempre puedo ver sólo los capítulos donde todo es bonito ¿no?, pero sí me desilusioné mucho, lo cual es un absurdo porque era lógico que la historia no iba a cambiar de cuando la vi en mi infancia a la actualidad. Y tampoco esperaba que sucediera, pero no sé, mínimo que Albert le hubiera declarado su amor… ¿o ustedes que opinan? Hasta la próxima!!!

Por cierto, esta cancioncilla la traje pegada un buen de tiempo ¡qué vocecita tan aguda! Jeje.

viernes, 29 de octubre de 2010

El largo camino de regreso al hogar.


Me he percatado de que en las caricaturas, por lo general, o todo es absurdamente fácil o jodidamente complicado. Aunque en el caso de Candy creo que predomina lo segundo, ¿cómo puede ser posible que, cuando Terry se va, ella se sube en un carruaje y llega al puerto (tarde pero llega), en cambio, cuando se va ella, resulta que equivoca el camino y “se va para el otro lado”? ¡Que alguien me explique! Lo sé, es parte de la trama y de esa manera le ponen más emoción a la historia, pero es que la neta sí se me hizo un tanto ilógico.

Total que en su camino a South Hampton le pasa de todo, trabaja en una especie de hostal para poder comer, se topa con un hombre que la engaña y pretende venderla, luego con un granjero buena onda con el que se queda por un día (antes no se encontró con ningún pedófilo… ay, qué grosera soy). Va a parar con una familia de tres niños y su papá y es entonces cuando empieza a hacer sus pininos como enfermera, salvando a la niña más pequeña de morir de fiebre. Luego el padre de familia, en agradecimiento la recomienda con un amigo suyo que la llevará gratis a América (ja, sí, ¿cómo no?).

En fin, en el puerto conoce a un chico que es amigo de Terry y luego ambos, sin ponerse de acuerdo, se van de polizontes en el mismo barco. Obvio que los descubren y el capitán decide enviarlos de regreso en otro barco pero, por razones completamente inverosímiles (como siempre), cambian los planes y es llevada a América. Durante el viaje Candy funge como enfermera otra vez.

Al llegar a su destino la chica tiene más contratiempos, empezando por los problemas que le da una pandilla de “chicos rudos” que al final no le hacen nada porque el líder “casualmente” también conoce a Terry (de verdad el mundo es muy pequeño…). Tras mucha batalla por fin toma el tren rumbo a Michigan para ir al Hogar de Pony y ahí sí de verdad que casi me pongo a llorar porque por poco y se encuentra con Terry, pero ¡¡Oh, cruel destino que te has empeñado en hacer sufrir a esa dulce niña!! (ja, eso qué?). no conforme con el frío y la nieve, la única carreta que hay por ahí no se percata de su presencia y se va… ¡¡¡con Terry en ella!!! Eso sí que fue doloroso y desilusionante, buuu, pero lo bueno es que ella ni se entera. Y para acabarla cuando llega al orfanato resulta que el chico Granchester se acaba de ir de allí… buuu otra vez. Qué horrible!!!

Pues así es como Candy regresa al Hogar de Pony luego de abandonar vilmente al abuelo William (yo que él la desheredaba, je, por ingrata). Bueno la verdad es que esta parte de la historia no me pareció taaan emocionante… ¿o será que ya me siento medio apática porque me he adelantado y ya voy donde Terry se queda con la tal Susana? Quien sabe, pero sobre eso escribo luego porque ahorita hace frío…

Y una nota final, he tenido medio abandonado mi blog y no he comentado mucho en los suyos, pero es que he andado ocupada, prometo poner más empeño en apartar un tiempito para esto. Gracias por sus comentarios y no se olviden de mí. Hasta la próxima!!!

martes, 5 de octubre de 2010

De América a Inglaterra.


Y sigo viendo Candy Candy y cada vez me doy cuenta de que hay muchas cosas y acontecimientos que prácticamente había olvidado por completo. La última vez hablé de la muerte de Anthony y del sufrimiento de Candy y me había quedado donde ella está por embarcarse rumbo a Inglaterra, para estudiar en un colegio donde será convertida en una dama. Cuando va en el barco conoce a Terry (mi muy adorado Terry) y, como siempre, se le presenta a ella la oportunidad de realizar una buena acción, ¿de veras habrá alguien que tenga tan buen corazón como esta chica? Bueno, quizá sea que yo ya no creo mucho en la bondad humana.

Su estadía en el colegio es una de mis partes favoritas (por Terry principalmente XD) aunque se vuelve a encontrar con la odiosa de Elisa quien, por supuesto, no descansa para hacerle la vida de cuadritos. Ahí también están los simpáticos Steve y Archie y, posteriormente, llega la boba de Annie (perdón, pero es que es una boba), además me cae mal porque, como no quiere que nadie se entere que ella también es del Hogar de Pony, hace sentir a Candy peor que una cucaracha rastrera. Aunque claro, Candy todo le perdona porque fue su mejor amiga. Sin embargo finalmente (gracias a Elisa) todo el colegio se entera de la verdad y la rechazan, es entonces cuando sí acude a Candy porque nadie más quiere juntarse con ella y, obvio, Candy felizmente la acoge bajo sus grandes alas de “mamá gallina”… bueno, casi. Definitivamente Annie es la persona más desleal de todas. Y ni hablar de lo de Archie; Annie está enamorada de él pero al chico le gusta Candy, así que Annie (con su característica ñoñez) le pide a Candy que por favor no se lo quite, ja, eso es el colmo. Afortunadamente a Candy no le interesa Archie, de lo contrario sí me habría dado coraje que “en nombre de la amistad” se lo cediera a su boba amiga. Pero en fin, ya me apasioné con eso.

Por otro lado está Paty, que es casi igual de ñoña pero me cae mejor. Me late cuando la va a visitar su abuelita y, según ella se quiere hacer pasar por una estudiante, inverosímil pero divertido. Definitivamente en el Colegio San Pablo pasan muchas cosas; Candy encuentra la “segunda colina de Pony”, se hace amiga de Terry quien demuestra ser un chico rebelde pero lindo, aunque eso sí, muy impredecible y algo voluble. Gracias a él se topa con el galán de Albert, que se encuentra trabajando en un zoológico y se resulta que ambos chicos se hacen muy amigos luego de que Albert ayuda al chico Granchester en una pelea callejera. Otra cosa padre es el baile de mayo, en el que Candy tiene prohibido participar porque está castigada, pero ella, con la ayuda del misterioso abuelo William (que le regala unos lindos disfraces de Romeo y Julieta) se las arregla para escabullirse y poder ver a Terry y, aunque otra vez Elisa estará a punto de arruinar todo, gracias a él no es descubierta.

Durante las vacaciones de verano se van todos, bueno, los importantes (incluidos Elisa y Neal, que no son importantes, pero forman parte de la trama…) a Escocia, donde hay un colegio de verano y el padre de Terry tiene una villa. Aquí por fin Terry le abre su corazón a Candy y le revela que es hijo ilegítimo de una famosa actriz neoyorquina a la que odia pero con la que, gracias a Candy (precisamente) y a las siempre improbables pero posibles coincidencias de las series animadas, se reconcilia y le declara su lindo y puro amor filial. Además entre ambos chicos surgirá algo romántico y maravilloso por lo que Elisa (casi increíblemente) enamorada de Terry, odia aún más a la dulce protagonista.

Aquí también vemos el primer beso de Candy (porque yo no vi que besara a Anthony en ningún momento, así que deduzco que es el primero), aunque es seguido muy de cerca por una bofetada y un reclamo (pero ¡por favor! ¿Qué demonios le pasa a Candy?) y no sé si eso fue para demostrar que ella es una señorita decente o qué, pero sí me causó cierta… desilusión. Digo, de haber sido yo…

Pero en fin. Cuando el verano termina y regresan a Londres, Elisa decide vengarse por haber sido “rechazada” por Terry, así que les pone una trampa a él y a Candy, gracias a la cual expulsan a la chica del colegio. Pero Terry, (en parte porque es un caballero y en parte porque es un rebelde), toma la determinación de irse él y así salvar a Candy, embarcándose rumbo a América para encontrarse con su mamá y dedicarse al teatro. Casi al mismo tiempo ella recibe una carta de Albert desde África, donde le dice que “ha seguido su camino” y es feliz haciendo lo que le gusta, o sea, cuidar animales. De esta manera, Candy también deja el colegio argumentando que ella, al igual que Terry y Albert, quiere seguir su propio camino sin ayuda de nadie. Cosa con la que no estoy de acuerdo porque, en primer lugar, Terry se fue para que ella no fuera sacada del colegio y pudiera seguir con sus amigos, así que de alguna manera esta echando por tierra el sacrificio del chico y, en segundo lugar, se supone que es menor de edad y tiene un tutor legal ¿no? así que, ¿no debió de pedirle su consentimiento al abuelo William? Pues no, porque la señorita hace lo que se le da la gana ¡patrañas!

Ay… creo que ahora sí me involucré mucho con la historia XD, pero la verdad es que sin darme cuenta me apasiono y siento que quiero llorar… o ahorcar a Candy en ocasiones. Pero aún con eso me sigue encantando y creo que por fin me van quedando claras varias cosas que, cuando vi la serie por primera y segunda vez, pues al parecer no me entraron muy bien… Total, a ver qué nuevas sorpresas le depara el destino a esta monita.. Hasta la próxima!!!

lunes, 20 de septiembre de 2010

De la muerte de Anthony al Hogar de Pony.


Ay qué dolor, qué dolor, qué pena!! Llegué a la parte trágica de la historia… sí, la muerte del dulce, dulce Anthony. Y por fin entendí lo de la caída del caballo. Mmm… pero empecemos donde me quedé, o sea, cuando Candy es adoptaba por los Andrey por orden del tío abuelo William. Y por cierto, en cuanto al apellido sigo sin saber exactamente cual es. Nuestra amiga Ana Laura, del blog EriSada, nos hizo el favor de buscar el nombre exacto de la familia en Wikipedia y encontró que es Ardlay. Yo, al escribir esta entrada y por no dejar, también lo busqué y en el mismo artículo vienen cosas diferentes: Aldrey, Ardley y Andrey. Ahora resulta que ni la wikipedia es confiable, qué horror. Así que si alguien sabe cual es el verdadero nombre de la familia y es tan amable de decírnoslo, pues será muy agradecida su aportación.

En fin. Candy es “más feliz que una alondra” (sí, así en especifico, por el nombre de un capítulo XD), ¿cómo no? sí ahora vive en la misma mansión que su adorado Anthony, así hasta yo sería más feliz que la dichosa alondra, es más, sería más feliz que toda una parvada de alondras, aunque… ¿no es un poco raro que dos enamorados vivan en la misma casa? Bueno, quizás tratándose de una casa de ese tamaño y con una jefa de familia tan estricta, pues sí resulta un poco complicado verse todo el tiempo, aún más cuando a Anthony lo mandan a vivir a la casa del campo. Además, Candy se dará cuenta de que el haber sido adoptada por una familia rica (y que en este caso sí la tratan como miembro de la familia) tal vez no constituya la mayor felicidad.

Sin embargo, eso no evitará que siga haciendo travesuras y sea rebelde, como hacer que la tía abuela la deje participar junto con los chicos en un rodeo. Lo que más me gustó fue cuando ella y Anthony se van solos de paseo, se suben al carrusel, comen salchichas, se suben a un campanario y, lo nefasto, van a que les lean las cartas, que no predicen nada bueno para el chico. Por esta razón Candy sufre y se acongoja antes de tiempo, imaginando y predisponiéndose en lo que le llegará a pasar a su adorado príncipe.

Y luego, la cacería, donde Candy es presentada como hija de la familia (ante la evidente envidia de los siempre odiosos Elisa y Neal) y… sucede el trágico accidente. Justo cuando se confiesan su amor definitivo, prometen visitar juntos la colina de Pony, ella le dice que no piensa más en el príncipe de la colina porque él, Anthony, es su verdadero amor… y ¡oh diantres! Una familia de zorros se interpone entre ellos y su felicidad, provocando que el caballo que Anthony monta, meta la pata en una de esas trampas como para osos o algo así, haciendo que el chico caiga bruscamente de cabeza al suelo y muera al instante. Lo peor es que justo antes estaba a punto de revelar quien podía ser “el príncipe de la colina”, pero no logró hacerlo y continúa el misterio ya que, evidentemente, el príncipe y Anthony no eran la misma persona.

Tras esto, la historia se opaca con el sufrimiento de la protagonista que recuerda constantemente a su fallecido amor y no hay nada que le provoque alegría. Entonces, decide regresar al Hogar de Pony, para ahí reponerse del dolor y superar dicho acontecimiento. Esto lo logra con la ayuda de los niños huérfanos y el “padre árbol” que todo lo sabe. Además de que logra salvar al orfelinato de ser destruido por el dueño de las tierras, quien le propone adoptarla, pero ella declina porque quiere dedicar su vida a cuidar a los niños del hogar. Mas la señorita Pony y la Hermana María le harán ver que ella no está preparada ni destinada para eso y, finalmente, llega George, el fiel sirviente del señor William, para llevarse a Candy a Inglaterra, donde estudiará en un colegio para señoritas, con lo cual comienza una nueva aventura.

Y, como dije al principio, creo que es esta la parte más triste de la historia, que yo recuerde. Sé que todavía faltan muchas desdichas (sobre todo en el colegio), pero ya está a punto de conocer a Terry y eso me fascina. Así que seguiré hablando aquí de Candy y sus aventuras. Un saludo y hasta la próxima!!!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Del establo al portal de las rosas.


Me he dado cuenta que Candy fue la culpable de que yo esperara durante muchos años de mi vida a un guapo y dulce príncipe que me trajera rosas y que estuviera locamente enamorado de mí. Pero más tarde que temprano tuve que darme cuenta de que esas cosas ya no existen. Bueno, sí hubo quien me regaló rosas (aunque nadie cultivó una que se llamara Dulce Karla XD), hubo quien cumplió todos mis caprichos y, en fin, hubo muchos sujetos; muchos muy buenos y tiernos, aunque en realidad yo siempre me fijaba en puro patán… patanes buena onda… El hecho es que nunca me tope con alguien del tipo de Anthony, todo amor y dulzura al punto de la desesperación. Aunque quizá si lo hubiera hecho no se habría ganado mi corazón, gracias a mi tendencia de ligar con puros tipos rudos.

Total, ahora que estoy viendo Candy otra vez, ahora sí sin perderme ningún detalle, me dan ganas de volver a tener 12 y portarme bien, porque ella me demuestra que a la gente buena le pasan cosas buenas y es muy feliz… jaja, ¡¡no es cierto!! Ella es buena a más no poder y siempre le están ocurriendo desgracias, quizá sea por eso que cuando las cosas buenas le suceden las disfruta mucho más y no se rinde ante las adversidades. Seguro eso es algo que nunca averiguaré por mí misma, eso de la bondad sin límites como que no me va.

¿Quién no se pondría furiosa si la familia que supuestamente la había adoptado, decide emplearla de sirvienta y además la manda a dormir en un establo? No entiendo como Candy pues soportarlo así no más. Sí, lo sé, esa es la personalidad de la monita y me imagino que una especie de lección que se intenta transmitir al espectador, pero es que me da mucho coraje. Eso sí, debo reconocer que la caricatura lograr despertar en quien la mira ese extraño sentimiento de empatía que te hace querer llorar cuando le pasa algo malo y querer gritar de alegría cuando está contenta… y enamorarte de Anthony cada vez que hace una de sus acostumbradas galanterías. Y claro, también Steve y Archie (que aún no logro descubrir si estos tres son hermanos o primos) tienen lo suyo, son caballerosos, lindos, comprensivos… un amor, bueno dos XD. En cuanto a Albert, si mal no recuerdo, el termina siendo el tío abuelo William, aunque no sé por qué lleva una vida de proscrito en el bosque.

Cuando a Candy la envían a México los Legan, le pasa de todo; desde ser maltratada por el señor García, salvar a un bebé de la muerte y a una familia entera de algo así como la esclavitud, ser entregada a unos bandoleros por García para que le perdonen la vida (aunque después se arrepiente y la rescata) y, finalmente, ser supuestamente secuestrada, aunque si hubiera tenido un poquito de sentido común se habría dado cuenta de que en realidad no estaba secuestrada, no se habría escapado, Anthony y los otros la habrían encontrado y… en fin, ¡¡no habría tenido que ir caminando hasta el portal de las rosas!! Pero, ¿la única desgracia fue tener que caminar hasta el portal de las rosas? Ah bueno, pues si el destino es tan amable de hacer que sólo dando dos pasos llegues al lugar de ensueño, pues así sí lo desafío.

Y luego, es adoptada por los Andrew (creo que sí se llaman así), como si un proceso de adopción de una niña, que supuestamente ya había sido adoptada por otra familia, no fuera más tardado y complicado que enviar una carta y ya. Ay, ojalá y las cosas en la vida real se resolvieran así de fácil. Bueno total, hasta aquí he llegado (o sea al capítulo 20, creo) y todavía me faltan como 130 capítulos por ver, así que todavía faltan muchas desgracias que soportar y lágrimas que derramar, pero no lloraré demasiado, porque creo que yo también soy más linda cuando río (de reír ¿eh? no de corriente de agua, jeje) que cuando lloro XD. Hasta la próxima!!!

jueves, 2 de septiembre de 2010

De Las Travesuras de Candy al Príncipe de la Colina.


"Eres más linda cuando ríes, que cuando lloras"

Cuando tenía como cinco años (creo) vi por primera vez esta tierna serie de Candy. La vi con mi mamá (a ella le fascinaba desde niña). Lógico que a la edad que yo tenía en aquél entonces pues me llamaban mucho la atención los dibujitos, aunque no entendiera mucho de lo que iba la historia. Luego, cuando iba en quinto o sexto de primaria, la volvieron a transmitir y fue toda una ola de fanatismo entre las niñas de mi edad, incluso recuerdo que en la papelería vendían el álbum de estampitas y todas en el salón intercambiábamos las que teníamos repetidas. Era todo muy ñoño.

Desde aquél entonces he sentido afición por esta caricatura, aunque jamás la volvieron a dar por la tele. Sin embargo cómo olvidar al guapo Príncipe de la Colina o Anthony, cuya absurda muerte provocada por la caída de un caballo nunca logré entender; o al gallardo y simpático Terry, siempre estuve enamorada de él, aunque el muy baboso se haya quedado con la paralitica… si mal no recuerdo. No estoy muy segura de si alguna vez llegué a ver el final, pero según lo que decía en mi álbum de estampas, Candy sólo regresa al hogar de Poney y ya… así de simple.

Total. La semana pasada me trajeron la serie en DVD (wiii) y comencé a verla, otra vez con mi mamá, pero ahora con mi hermana pequeña y mi hijo incluidos (lo que pone en evidencia el paso del tiempo). Nos aventamos los seis primeros capítulos de jalón, y no es que sean muy largos, pero a la mitad del quinto ya me sentía medio EnCandylada XD. Lógico que hoy, diez años después de lo de la estampitas, veo la caricatura de otra manera; sigue gustándome (¿cómo no va a gustarme? Candy y Sailor Moon marcaron mi infancia), pero se puede decir que ahora soy un poco más objetiva.


En primer lugar la relación de Candy y Annie como que no me termina de cuadrar, bueno, no tanto la relación en sí, sino más bien las enormes dimensiones que le dan. Quizá se trata del hecho de que, ambas huérfanas, crecieron en El Hogar de Poney y por eso su amistad se hizo mucho más estrecha. No lo sé, pero sí me saca de onda que cuando adoptan a Annie, Candy sufre y llora como si la hubieran vuelto a abandonar sus padres. Se me hace un tanto exageradito.

Además, Annie es una egoísta. Los Britter (o cómo se escriba) debieron adoptar a Candy y no a ella, pero Candy no quiso para que pudieran seguir juntas; eso se me hace una vil traición y me da mucho coraje. Pero en fin, supongo de esa manera no hubiera avanzado la historia. Por otro lado pues están los Legan, si hay algo que sí recuerdo es que Elisa y Neal eran odiosos (y definitivamente no recordaba mal); mi mamá decía que yo me parecía a Elisa, pero no sé si refería al peinado (por los bucles) o al carácter… mmm… tendré que preguntarle.


Y como no puede haber una historia sin lado romántico, pues entra Anthony en escena. El siempre guapo y lindo Anthony, bueno apenas me quedé en que lo conoce en el portal de la mansión de los Audry (¿sí se llaman así?) y lo relaciona con el príncipe de la colina, pero sé que tiene dos hermanos y son geniales. Otra cosa de la que me percato ahora que soy grande (ja! Eso sonó pretencioso XD) es de lo curioso de su ropa, me gusta mucho esa moda y no sé porque cuando era chavita no me daba cuenta de esos detalles, aunque sí recuerdo perfectamente bien lo de las gaitas y la vestimenta escocesa.


Otra cosa que esta vez no pasé por alto es la irregularidad de los dibujos. Me fascinan porque dan ese aspecto de dibujos viejos (pues sí ¿verdad? Son dibujos viejos) pero muy bien hechos, aunque encontré algunos defectos. Por ejemplo en un par de ocasiones ponen a Candy demasiado cabezona, ja, su cuerpo es demasiado chico y desproporcionado, de cualquier forma son detalles que no le quitan lo lindo a la monita.

Y finalmente ¿cómo una una niña de orfelinato aprende a lazar? ¿Por qué no se abre el cráneo cuando se cae del árbol (es una altura considerable)? Y lo más importante, si yo adopto un mapache ¿entenderá cuando le hable? Lo sé, son preguntas absurdas porque estoy hablando de una caricatura, pero no pude evitar formularlas XD.


Total. Apenas empieza mi nuevo recorrido por esta entrañable historia y me propongo, cada tantos capítulos, hablar aquí un poco de ella y de mis impresiones. Ojalá que entre los que me leen haya alguien que también le guste y se entretenga con mis boberías, jeje. Un saludo y hasta la próxima!!!

jueves, 5 de agosto de 2010

Querido, querido Dexter.


Hoy terminé de ver la cuarta temporada de esta fascinante serie y sólo puedo decir que el final me dejó con la boca abierta. Es totalmente sangriento, cruel e inesperado. No sabía si llorar, gritar o emocionarme. Eso sí, tenía la piel chinita y un sentimiento de “no sé qué” atorado en la garganta. Ojalá y haya una quinta temporada, por que si no me va a dar algo.

Pero bueno, desde el principio. Comenzamos después de que este adorado asesino se casa y concibe un hijo (no en ese orden precisamente), se muda a una casa más grande en un mejor lugar y, de lo que va la trama principal, tiene que lidiar con una familia, con su trabajo de analista forense y con su hobbie de descuartizar asesinos, todo al mismo tiempo. Sí que hay que tener valor para meterse en un lío así.


Además de todo esto, Dexter topa con un nuevo asesino al que decide no matar por el momento para aprender de él, ya que no logra entender como ha podido venir haciendo lo que hace por unos 30 años y sin que su familia se de cuenta, cuando él, nuestro protagonista, apenas lleva unos cuantos meses y ya siente que en cualquier momento lo descubren. Esta decisión de posponer tal asesinato e involucrarse en la vida de un tío “como él” no le traerá buenos resultados (como ya debió haber aprendido en las temporadas pasadas).

En esta ocasión vemos a un Dexter menos relajado pero que, así mismo, comete muchos más errores y se vuelve más vulnerable ¿por qué? Según Harry, el padre adoptivo de Dexter (que de hecho en el último capítulo me estuve preguntando si es en realidad su padre adoptivo o también ahí hay un secreto… pero eso es otra cosa), cuyo fantasma o recuerdo o lo que sea habla con él y le sigue dando consejos, toda la “mala planeación” se debe a que las personas como Dex NO pueden ni deben tener familia y llevar una vida normal, ya que su actividad oculta requiere de toda la atención y energía posible, energía que no se puede desperdiciar cambiando pañales o yaciendo con una mujer, según entendí. Esta teoría es comprobada finalmente por Dexter debido al asesino que no resulta ser tan buen padre de familia como él creyó y que, lógicamente, al final acaba con él, comprobando una vez más que seguir el Código de Harry es siempre lo correcto.

Claro que, como siempre, a la par de esto van las historias del resto de los personajes; como el dolor de Deborah por perder a su amado (lo cual va muy relacionado con el villano de la historia y nos da muchas sorpresas al final), la extraña relación romántica entre el sargento Batista y la teniente LaGüerta o la de uno de los detectives con una reportera oportunista que al final resulta ser mucho más que eso.


Una vez más Dexter no me decepcionó, al contrario, durante los doce capítulos me tuvo al borde de la butaca… o bueno, de la cama, porque acostumbro por lo general verlos de noche, cuando Vladimir ya se ha dormido. La recomiendo mucho, tanto para los que son amantes de la criminalística, al igual que yo, como para los que les laten las buenas series, con una buena historia y mucho pero mucho entretenimiento.

Lamentablemente, hasta ahorita, sólo hay cuatro temporadas, no sé si vayan a sacar una quinta, pero sería genial que lo hicieran, sobre todo por cómo quedó la historia y lo interesante que sería el hecho de que siguieran con ella. Pero pues mientras hasta aquí llegamos… y ya me quedé sin serie que ver. Ni modo. Espero que les hayan agradado todos mis post acerca de las temporadas de esta serie y sobre todo, no se las pierdan. Hasta la próxima!!!

lunes, 26 de julio de 2010

Querido Dexter y Compañía.


He aprendido que cuando se es un asesino sin sentimientos es difícil tener relaciones humanas estrechas, ya que no puedes correr el riesgo de confiar en nadie, ni siquiera en tu propia sombra. Cualquiera puede traicionarte y arrastrarte por un camino equivocado (léase como "el camino a la silla eléctrica"). Aunque quizá esto no aplique cuando alguien te ama de verdad. Bueno, no estoy muy segura. Hoy voy a hablar de la tercera temporada de mi adorado Dexter,

En la primera temporada pudimos ver como Dexter fue acechado por su hermano, queriendo rehacer su familia destruida pero, al final, el propio Dexter termina asesinándolo porque, evidentemente, sus "oscuros pasajeros" eran muy distintos. En la segunda entrega apreciamos la forma en que Dexter hace el intento de tener una relación sentimental con una mujer al parecer parecida a él, pero eso tampoco funciona.

Ahora nuestro simpático asesino se mete en el lío más grande de su vida, pues resulta que su dulce novia está embarazada (¡qué lindo! Un bebé-Dexter), sin embargo la historia central no gira en torno a eso, sino a un asistente de fiscal que descubre lo que es Dexter y decide ser su “mejor amigo” para poco a poco convertirse en su cómplice, compañero… mmm… ¿socio? En fin, una compañía que el protagonista jamás buscó ni esperó, pero que ya estando ante tal perspectiva, descubre que le atrae, aunque no se siente realmente cómodo con ello, además de que el fantasma de su padre (con quien mantiene charlas muy frecuentemente) opina que es una muy mala idea.


Al final, nuestro chico descubre que este sujeto no tiene lo necesario para “ser como él” o, mejor dicho, tiene más características de las debidas y una maldad irrefrenable que no concuerda con el perfil del "antihéroe justiciero", como lo es Dex y, al igual que en los casos anteriores, todo termina en homicidio justificado.


Lógicamente que paralelo a esto tiene que desentrañarse la historia de otro asesino (en esta ocasión conocido como El Desollador) al que tanto el departamento de policía como el Querido Dexter (en total independencia y anonimato) buscan atrapar y “condenar”. También está la parte de el declive de su soltería, puesto que se casa con Rita y está construyendo los cimientos de "una familia".


En general me gustó. Vamos ¿cómo no va a gustarme si Dexter es encantador? Aunque en este punto la historia que marcan las novelas de Lindsay ya como que quedó perdida en el limbo, no quiere decir que hayan tomado su obra, rescatado al personaje protagónico y hecho trizas el resto, sino que movieron todas las piezas del rompecabezas, quitando algunas y añadiendo otras, para dar un resultado soberbio e impresionante. Diferente sí, muy diferente a lo que se puede leer en los libros, pero con la misma escancia básica; la conducta del analista de sangre, su fascinante y macabro sentido del humor, a veces puesto de una forma tan sutil que para algunos de plano no resulta gracioso.

Me parece que es muy bueno que te pongan algo diferente, para aquellos que primero leyeron los libros y luego miran la serie (como es mi caso) o viceversa. No importa porque están poniendo aventuras absolutamente diferentes y, aunque tienes una idea de lo que va a pasar, siempre hay sorpresas y ese es un muy buen elemento para tener pendiente tanto al lector como al espectador.


Aunque eso sí, me hubiera fascinado lo que se relata en el segundo libro, del tipo que le corta todos los miembros a sus víctimas y los deja como "Papas Aullantes" (eso lo tomé literal del autor y es un concepto que se me ha quedado tan grabado como las imágenes que se formaron en mi cabeza cuando lo leí). Pero me imagino que eso es demasiado cruel y violento para ponerlo en la pantalla. Ni modo, aún así no pierdo la esperanza de que en alguna temporada futura (porque espero que haya más) los creadores de tan exquisita serie se animen a ponerlo.


Pues bien, finalizo aquí, creo que esta última imagen no tiene nada que ver con esta temporada, pero se ve tan guapo que supuse que valía la pena ponerla. Adelanto que ya comencé a ver la cuarta temporada y es divertidísimo verlo lidiar con su sanguinario pasatiempo y su tierna responsabilidad de padre al mismo tiempo. Hasta la próxima!!!

viernes, 16 de julio de 2010

Roma. Primera y segunda temporadas.


Realmente debo confesar que jamás entendí muy bien eso del Imperio Romano y la República y menos a Julio Cesar y su trascendencia histórica. Yo nada más entendía de Tiberio para acá, más específicamente los tiempos de Calígula y Nerón. Pero afortunadamente hace algún tiempo (y gracias a una personita a la que quiero con locura) cayó en mis manos la primera temporada de esta magnífica serie llamada Roma. La verdad es que al principio como que no estaba lo bastante convencida de verla (me olía a mucha historia y nada de diversión), pero luego de ver los primeros episodios me quedé clavadísima y no quería despegarme de la televisión.

Sí, está basada en hechos históricos, yo entendí muchas cosas de las que no había captado bien ni aún explicándomelo con bolitas y palitos. Menos aún todo eso de política y guerras, que no me entra ni a trancazos. Sin embargo aquí te muestran un lado de la historia muchísimo más interesante. Tiene mucha sangre, intriga, crueldad, pasión, traiciones, algunos toques de humor que no están fuera de lugar, acción, drama… en fin, es una serie bien hecha que cumple perfectamente con su finalidad: entretener.

No es para tomarse muy en serio los hechos históricos, sí es cierto que la mayoría de lo que sacan es lo que en verdad pasó, pero así mismo cambian muchas cosas. Bien, la trama, en la primera temporada, va de quién fue Julio Cesar, lo que hizo, sus pretensiones, sus aliados, los que lo traicionan y, finalmente, cómo lo asesinan. Todo este entretejido con la historia de una de las familias más importantes (o bueno, eso ponen) y la de dos legionarios de la treceava (eso sí me quedó clarísimo) cuya vida y sucesos resultan ser de suma importancia para los acontecimientos principales. También sale Cleopatra, aunque no ponen mucho de su participación en la historia. Además de muchos otros personajes secundarios y cosas que, a primera vista, parecerían no tener mucha trascendencia, pero que siempre al final tienen mucho que ver. En final de temporada dejan infinidad de cabos sueltos y preguntas abiertas.

En la segunda temporada retoman la historia justo en el punto donde la dejaron, lo cual resulta muy conveniente, ya que es un punto muy álgido y si lo hubieran hecho de otra manera, creo que el espectador se habría sentido timado. Aquí vemos cómo Octavio toma el poder y Marco Antonio se vuelve su enemigo (tras un montón de intrigas, claro). Como este ultimo huye a Egipto con Cleopatra y, al final, por un engaño de ella, se suicida. Obvio que luego ella se arrepiente y llora y es mordida por el áspid. Definitivamente todo eso está muy bueno.

Lo que más me gustó es que hay un montón de escenas violentas, violentas pero bien hechas, que no caen en lo vulgar aunque se basen en eso y tampoco resultan grotescas. La chica que pusieron como Cleopatra me fascinó y todos los personajes, en sí, te cautivan… bueno la mayoría, porque sí hay uno que otros que en ocasiones te dan ganas de ahorcarlos.

Total, para todos aquellos que les gusta la historia contada de una manera fresca e interesante, tampoco es para clavarse mucho en si los datos son verídicos o erróneos, creo al final eso es lo menos importante. Vale la pena conseguirla y darse un tiempo para verla. Ojalá y lo puedan hacer. Hasta la próxima!!!

martes, 6 de julio de 2010

Querido Dexter.


Por fin he terminado de ver la segunda temporada de Dexter, luego de algunos contratiempos para lograr ver el final. Pues bueno, si la primera parte me dejó impactada, la segunda está impresionante, sin lugar a dudas y sin miedo a exagerar, lo afirmo y lo garantizo. Y, cómo lo prometí, hoy les voy a platicar un poco de ella.

Resulta que en esta temporada Dexter está a punto de ser descubierto después de que se encontraron los cuerpos mutilados que él ha venido lanzando al mar a lo largo de sus “travesuras”. El único que sospecha algo de nuestro querido protagonista es el sargento Doakes (compañero de trabajo en el departamento de policía) y no ceja en su empeño de acorralarlo y atraparlo, aunque no cuenta con el hecho de que el Querido Dexter y su oscuro pasajero son mucho más inteligentes. Para acabarla, a la vida de Dex llega una mujer(zuela) británica llamada Lyla, que está un poco enferma (léase enferma mental) por la que el muy imbécil deja a su novia Rita, que es todo amor y toda dulzura, para inmiscuirse en una relación que definitivamente no le traerá nada bueno.


Esta historia no tiene absolutamente nada que ver con ninguno de los libros que leí, (a excepción de que Doakes lo está cazando) aunque se respeta mucho a los personajes y el resto. Las enseñanzas de Harry, el “por qué” de las inclinaciones asesinas de Dexter y muchos descubrimientos que llevan al protagonista a entenderse un poco más a sí mismo y a su peculiar pasatiempo.


Se podría creer que el peligro principal en esta ocasión es que Morgan sea atrapado y condenado, aunque muchas personas entienden que lo que él hace es verdadera justicia poética, ya que los asesinos a los que el pesado brazo de la justicia no logra atrapar, son exterminados por él, así que no es un peligro para la ciudad, sino un contribuyente social al que ni si quiera hay que pagarle o rendirle homenajes. Sin embargo es la “mujer vampiro” (como la describe Deborah) quien resulta ser el verdadero peligro, tanto para Dex y su libertad, como para las personas cercanas a él.

La Invasión Británica.



En el último episodio vemos como, gracias a la entrometida de Lyla, Dex se salva de ser atrapado, sin embargo eso no es suficiente para que la pobre mujer sea amada y respetada y, aunque le sirvió de mucho, Dexter termina matándola. No porque sea un insensible mal agradecido, sino por el peligro que ella representa.

Desde que vi al personaje sentí una ligera aversión hacia ella y definitivamente me inclinaba muchísimo más por la ya conocida Rita, pero cuando me puse a analizarlo, me pregunté ¿por qué? Si Lyla era (como ella misma dice) como el alma gemela de Dexter, por qué me resultaba más bonito imaginármelo con Rita, que es una madre dulce, tierna, un tanto ñoña y definitivamente todo amor, que claro tiene su lado salvaje y sensual, pero es “una mujer normal”, y no con la mujer malvada con la que él estaría completamente compaginado? Y llegué a la conclusión de que un tipo como Dexter debe estar con una chica como Rita (los polos opuestos…) y creo que él también lo entendió así y, afortunadamente, regresó con ella


Pero ¿por qué Lyla no más no se ganaba mi simpatía? Y no sólo Lyla, sino todas las mujeres que buscan en su interior un pasajero oscuro y, si no lo encuentran, intentan conseguir uno a como de lugar. Pues fácil, porque los asesinos o criminales o psicópatas varones por lo general no necesitan un incentivo para matar o lastimar, sino que lo hacen por el mero gusto de hacerlo. En cambio las damas que se dedican a este negocio siempre pero siempre son impulsadas por alguna otra razón. Por lo general esta razón es el amor, un amor enfermo y retorcido, pero amor al fin. Aunque claro, hay algunas guiadas por la venganza o hasta el dinero, pero por lo general en una mujer siempre hay algo que les impide asesinar sólo por asesinar, por placer y nada más.

Por eso jamás he sabido de una mujer cuyo perfil sea digno de admirar y, quizá por eso mismo, una mujer asesina o loca nunca se va a ganar tanto mi respeto como un hombre con esas mismas características. Claro que hay personajes femeninos malos que me gustan, pero su maldad es diferente y no voy a ahondar en ello hoy.


Sólo puedo decir que hice una buena elección al elegir a este asesino que tantas peculiaridades tiene y cuya serie es tan enganchadora y sangrienta. Se las recomiendo si sus gustos son tan poco comunes como los míos. No me cansaré de decirlo: me fascinó. Y ahora dejaré a Dexter por un par de semanas y comenzaré a ver la segunda temporada de la serie Roma de HBO, no hablé aquí de la primera porque hace muchísimo tiempo que la vi (mucho antes de empezar el blog). Pero igual cuando la termine les hablaré un poco de ambas. Ojalá puedan ver lo que les recomiendo hoy y si lo hacen me platican qué les pareció. Hasta la próxima!!!

viernes, 11 de junio de 2010

Mi nuevo asesino favorito.


Desde que tengo uso de razón y conocimiento de todas las fuerzas oscuras que abundan en este mundo de mierda, he sentido fascinación por los “serial killers “, claro, entre otras cosas sangrientas y oscuras. Me encanta leer y leer las historias de asesinos reales, pero también me siento fuertemente atraída por esos asesinos ficticios que han dejado huella en el cine o la televisión. De entre estos últimos al que admiro con más fervor es al Dr. Lecter, y ¿cómo no? Si es todo un personaje. Pero de él hablaré en otra ocasión. Hoy quiero platicarles de mi nuevo amor, bueno, no tan reciente, ya que mi “relación” con él comenzó hace unos tres o cuatro meses.

Se trata de Dexter Morgan y me enamoré de él luego de que comencé a leer los libros de Jeff Lindsay (los que mencioné hace algún tiempo). Dexter es un tipo de unos casi-treinta, se dedica a analizar las manchas de sangre en el departamento de policía de Miami; es un tío muy simpático, bastante inteligente, que siempre trata de pasar desapercibido y hasta es un poco antisocial. Se denomina a sí mismo con un monstruo, pero a simple vista y aunque creas que lo conoces bien, jamás te imaginarías que su juego favorito es cazar asesinos para, posteriormente acabar con ellos de una forma bastante sangrienta pero ordenada

Cuando era niño fue encontrado en una escena del crimen y adoptado por un policía, Harry Morgan, que tiene una hija llamada Deborah, la que de mayor se convierte también en policía y en el único familiar cercano de Dexter. Harry se da cuenta de las macabras inclinaciones de su hijo postizo y en vez de regañarlo, censurarlo o encerrarlo (como se debería de hacer con todos los sociópatas) decide enseñarle a hacer las cosas bien y de tal manera que no lo atrapen y, por consiguiente, no vaya a parar (o sentarse…) a la silla eléctrica. Lo instruye a manera de que descargue sus peculiares aficiones sólo con aquellas personas que en verdad se lo merecen. Cuando Harry está a punto de morir llega el momento de que nuestro chico aplique todo lo aprendido y es así como lleva a cabo su primer asesinato… a un humano.


Definitivamente leer los libros es fascinante y cuando me terminé los tres de un jalón me entró una enorme curiosidad por ver la serie. Así que la conseguí y comencé a verla. Lógicamente sí cambian muchas cosas del libro a la televisión, me imagino que hacer una serie es un poco más complicado que llevar un libro a la pantalla grande. Digamos que en la novela prácticamente todo gira en torno al protagonista, los otros personajes son más bien herramientas para que se desarrolle la historia; en la serie, bueno pues les dan más vida, un poco de más participación. También le añaden muchas más cosas a la trama para poder alargar todo durante doce capítulos, sin embargo no resulta forzado ni poco convincente, sino entretenido y bien estructurado, con escenas que mantienen al espectador al pendiente de lo que ocurre en la pantalla de su televisor.

En lo personal, una de las cosas que más me encantó fue la cortinilla de entrada. Es toda una serie de referencias a la sangre y el asesinato pero todo va a partir de la rutina de Dexter de cada mañana. Me explico; cuando Dexter se prepara el desayuno, al cortar la carne, comérsela, incluso al hacer su jugo de naranja, las tomas van de tal forma que todo se vea muy macabro y sangriento. Luego, cuando se limpia los dientes con hilo dental, se ata las agujetas de los zapatos y se pone la playera, todo eso hace una clara alusión a un asesinato por medio de asfixia. No sé, pero cada vez que comenzaba a ver un capitulo no podía evitar quedarme embelesada con esa parte.

El actor que le da vida a Dexter no es todo lo guapo que a mi me hubiera gustado, no obstante creo que es perfecto para el personaje; tiene un “no sé que” que le da completa credibilidad y hace que caigas rendida a sus encantos, bueno por lo menos así me pasó a mi. Los últimos dos o tres capítulos son impactantes, hay mucha sangre y psicología criminal (que son dos cosas por las que siento una atracción poco común), además demás de eso tantos la serie como los libros están repletos de un divertidísimo humor negro, lo que hasta en los momentos más trágicos te hace pasar un buen rato


Sin lugar a dudas esta primer temporada de Dexter la recomiendo bastante. Hasta ahora la serie llega hasta la cuarta temporada. Quizás hoy o mañana comience a ver la segunda y cuando me la termine tal vez les cuente que tal está. Hasta la próxima!!
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