Mi blog de rarezas, lo que me pasa, lo que veo, lo que leo,
lo que escribo, lo que sueño, lo que pienso,
lo que siento, lo que hay, lo que me gusta y lo que no,
pero sobre todo mi amor por mi hijo,
entre miles de chifladuras más!

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martes, 1 de enero de 2013

Propósitos de año nuevo.


Mi mantra para este año es: “nuevos planes, idénticas estrategias”. Sí, me lo volé de una canción, ¿y? Total, que el año pasado estuvo lleno de risas, lágrimas, aprendizaje, caídas, momentos increíbles (y otros no tanto), personas nuevas que me llenaron de más felicidad; las personas que siempre están ahí y me demostraron que siempre lo estarán; y otras muchas que simplemente se perdieron en el tiempo y el espacio… a algunas de ellas cuesta trabajo decirles adiós. Sin embargo no me arrepiento de nada nadita de lo que hice… creo que tampoco de lo que dejé de hacer y pretendo pasármela igual de bien este incipiente año.

 

En cuanto a mis propósitos… nada de pretender dejar de fumar, volverme abstemia, ponerme a dieta, hacer ejercicio, ni nada de ese tipo de cosas que la neta ni intención tengo de cumplir. Aunque tal vez debería probar una de esas terapias como en el capítulo de Garfield donde Bonachon (o cómo se escriba) decide dejar de morderse las uñas, sólo que la mía dirá; “te levantarás de la cama en cuanto suene el despertador” o “no dirás ‘cinco minutos más’, porque se convierten en media hora y siempre sales pitando para el trabajo”… igual y eso funcionaría.

 

Por otro lado, tampoco prometo ser una mejor persona (así como soy me quiero, punto, jaja), además hace un par de meses me propuse hacer ‘votos de humildad’ y no más no pude… rayos, un día tal vez me ponga a trabajar en eso. Quizá por ser tan ojete es que en el intercambio pasado ni un abrazo me merecí del tipo que me dio regalo… bah, al fin que ni me importa.

 

Por eso, en vez de hacer propósitos absurdos e incumplibles, prefiero seguir concentrándome en lo que me gusta y, por enésima vez, ¡¡ya no abandonar Los Días Extraños!! (¿Cuántas veces van que lo digo?...). No me importa a quién tenga que asesinar para cumplirlo, pero ahora sí lo haré… muah jajaja, eso se oyó muy extremista. Na, tampoco es para tanto. Bueno, como sea; los otros propósitos serán seguir con mi ritmo de lectura, el cual me siento orgullosa de decir que este 2012 se recuperó (porque el 2011 andaba del nabo) y, de ser posible, mejorarlo. Juntando estas dos cosas, pues reseñar más lo que leo (y lo que veo también) lo más rápido posible porque luego me tardo una semana o más y entonces las ideas se me mueren… o se escapan por algún pinche agujero que tengo en la cabeza y no son los oídos ni los ojos ni nada de esas cosas.

 

A ver, ¿qué más? ¿Qué más? Ay creo que ya, tampoco es para tanto. Y si se me ocurre algún otro en el transcurso… pues ya veré si es digno de comentarse.

 

Para finalizar, pues les deseo un Feliz 2013 a todos lo que pasen por aquí, que al fin el mundo ni se acabó y tenemos un largo año para seguir echando desmadre… y el 13 es de buena suerte, aunque seguro mucho me dirán que no es cierto, jajaja. Sólo espero que nadie vaya a provocar otra maldita histeria colectiva gracias al número. Besos y hasta la próxima!!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Otro cumpleaños.


Sí, ya sé, el 23 de Septiembre fue hace más de una semana, pero supongo que en algún momento tenía que hacer alguna mención acerca de ello… o este blog habría dejado de cumplir su cometido.

En fin, he de mencionar que un par de semanas antes de cumplir 24 (sí, ya tengo 24… soy vieja…snif snif) me entró un pánico medio raro y no quería que llegara el día (¿no podía ocurrir el apocalipsis antes del 23?). Pero inevitablemente tuvo que llegar y yo tuve que abrir los ojos y darme cuenta de lo mucho que he cambiado, pero que de igual forma sigo siendo yo, sólo que un poco mayor.

Y no, no fue un mal cumpleaños, al contrario, he notado que cada año me la paso mejor que el anterior. Por azares del destino cumpleañero tuve broncas en el trabajo y aproveché para pasar el día con el amor de mi vida (mi pequeño vampiro, ¿cómo no?) y por la noche, pues no podían faltar mis vicios: drogas, sexo y rock and roll, jajaja. Bueno, no tanto así, pero sí muy parecido. Redescubrí algo que pude haber dado por perdido y que quizás (sólo quizás) venga a representar una nueva ilusión. Y mi auto-regalo… ¡¡ver a Bunbury en vivo y a todo color!! ¿Qué más podía pedir?

A final de cuentas, con los años he adquirido defectos y virtudes, he aprendido y he olvidado, me he convertido más en mí misma y eso sí lo puedo celebrar. Salud!!!

Oh, y para no romper la tradición, una rolita muy ad hoc en la que, por cierto, si se ven los años que han pasado...

viernes, 8 de junio de 2012

Líos y distracciones.



Llevo meses diciendo que no voy a abandonar, pero parece ser que mi apatía es más grande. Además me he metido en tantos rollos últimamente que por lo general me paso la vida viendo cómo deshacer mis enredos… y termino más enredada. Pero al final lo que tiene solución se solucionará, y lo que no, pues bueno, ¿para qué cansarse si no se hallará ninguna?

¿Una rola? Pues esta me gusta desde la primera vez que la oí… es curioso que hasta hoy venga a cobrar sentido.

“Ella me dijo que no, la decepcioné, no lo hice nada bien, no consigo aprender, soy como un animal extraño devorándote. […] no es posible el amor como una destrucción. […] Por estar en cualquier parte salvo aquí fui un turista de la belleza, las cosas que uno hace para vivir y no perder la cabeza…”



Nota: el “nuevo look” de esta cosa no me gusta, me siento rara con este blogger tan diferente.

martes, 27 de marzo de 2012

El camino correcto.



Muchas veces he oído eso de que la gente se forja su propio destino simplemente eligiendo entre un buen o mal camino. Yo no creo que el destino sea algo místico e inminente en el que tenga que intervenir la mano de dios, pero sí creo que a veces hay ciertos detalles curiosos que le imprimen magia a la vida, y algunas decisiones, por pequeñas que sean, que cambian todo el futuro de alguien.

Se dice que un buen ser humano debe ir siempre por!20‘el buen camino’, y si toma el camino fácil, entonces va por el camino equivocado; pero después de mucho pensar… (bueno, no tanto, porque de hecho la idea me vino de repente), llegué a la conclusión de que no existe el camino correcto o incorrecto y tampoco pueden ir dos o más persona por el mismo camino.

Ahora creo que ningún camino es igual a otro, pero todos tienen sus partes buenas y malas. En todos hay pedazos planitos y por los que es fácil andar; pendientes muy inclinadas por las que es difícil subir; trozos en los que hay piedras filosas, por los que es doloroso pasar; y uno que otro agujero o incluso hasta abismos completos, que es complicado salvar. A veces habrá flores al lado del camino… otras, siniestros bosques; algunas más, encontraremos abandono y desolación. Pero siempre, lo único importante, es seguir andando y llegar a donde sea que haya que llegar.

Porque yo no sé si mi camino sea o no el correcto, pero sí sé que por este voy y en él he hallado de todo, cosas positivas y negativas, gente buena y mala onda. Por lo tanto, así como he llorado, me he reído, he sufrido, tanto como he disfrutado… ¿me he arrepentido? Pues sí, algunas veces, debo reconocerlo, pero luego me arrepiento de arrepentirme, porque mis equivocaciones me han hecho la persona que soy (al igual que mis aciertos, claro), entonces no hay ninguna razón para desear no haberlas cometido.

Otra cosa que es muy cierta, es que me parece absurdo eso de estar aguardando al destino. A ese wey no hay que esperarlo… porque ya está aquí. El destino es ahora y ya. El destino va de nuestra mano por ese mentado camino, no hay más.

Y quizá es que ahora ando nostálgica y medio melancólica… también un poco angustiada; algo que sé que pronto pasará. Pero al mismo tiempo me siento muy feliz, porque no puedo evitar mirar a todos lados y darme cuenta de que hay mil cosas que agradecer y por las cuales ser dichosa.

A ustedes, les mando un beso grande. Hasta la próxima!!!

martes, 28 de febrero de 2012

De Marius, el Hijo del Milenio.


Ya hace algunas semanitas que terminé de leer Sangre y Oro… o eso parece. Una entrega más de la crónicas vampíricas de la señora Anne Rice. En este caso se trata de la historia de Marius, el hijo del milenio, el mentor de Lestat (que no su creador, ojo). Obviamente no es la historia completita, ya que en Lestat el Vampiro, nos había contado que onda con su transformación y su búsqueda de la pareja real y todo ese choro. Afortunadamente, en este libro no se vuelve a repetir todo eso (que flojera me hubiera dado).

La historia comienza con Thorne, el Oyente, un vampiro escandinavo que había estado enterrado en una cueva muchos años y sale al exterior poco tiempo después de la masacre provocada por Akasha, la Reina de los Condenados. Se encuentra con Marius y éste, solo y desesperado por tener compañía, le empieza a contar su vida. A ratos me da la impresión de que algunas cosas que se cuentan aquí no cuadran con las que dicen otras entregas… pero no es como muy relevante.

A mi parecer, este es uno de los libros más completos de la saga. Aquí se reúnen todas las historias, contadas desde otro punto de vista. La de Lestat (o al menos la parte que tuvo que ver con Marius), la de Pandora y, por supuesto, la de Amadeo o Armand, su adorado pupilo y del que ya hablé por acá. Como dije antes, no se repite, y por lo tanto, todo resulta nuevo y envolvente.

La primera vez que yo lo leí fue hace años, cuando era novata en esto. No sé si se haya debido a que en aquél entonces tenía la cabeza muy ocupada por otras cosas o a que antes no había leído casi nada más de las crónicas, el punto es que, ahora que lo volví a leer, caí en la cuenta de que aquella primera vez fue como si no lo hubiera leído. Esta ocasión, redescubrí el libro, paladeé cosas de las que de plano no me acordaba y me dejé llevar por ese mundo vampírico que siempre me hace presa. ¿Qué puedo decir? No hay cosa que me guste más que estas criaturas y su sed de sangre, su vida nocturna, su inmortalidad y su eterno desconsuelo.

Por otro lado, descubrí que este vampiro… es un imbécil. Porque si, puede ser muy viejo, muy poderoso y sabio y todo eso. Pero es un imbécil. Y lo peor, es el primero con el que me identifico. Porque Marius se enamora con facilidad y entrega todo, todo… pero no se compromete. ¿De que me suena? Que vergüenza reconocer que compartimos las mismas bajas pasiones. Y engañamos para obtener lo que queremos y luego le echamos la culpa a los otros de nuestra soledad y abandono, cuando no hay más culpable que nosotros mismos. Sí, definitivamente su conducta me choca… porque es igual a la mía. Y de esto me di cuenta ya casi al terminar el libro. Aunque eso sí, pasar tantos siglos dándose de topes por una pérdida y luego volver a cometer el mismo error, ya es demasiado hasta para mí.

Aun con todo eso, el libro me encantó y volvería a leerlo sólo por disfrutar de las cosas que este vampiro nos cuenta de su existencia y de sus andanzas por el mundo. Oler y saborear la sangre a través de las páginas, sentir la brisa de las noches en Venecia e imaginar todo lo que de manera tan precisa nos describe. Sin duda, otra gran obra maestra de Rice, como siempre. Y, como siempre, me despido con un beso y un hasta la próxima!!!

domingo, 22 de enero de 2012

... pero tengo varicela.


Pues bien, otra de las cosas que me impelió a retomar las riendas de mi amado blog, es que he estado recluida en mi casa desde el martes pasado. Nada más y nada menos que enferma de ¡¡varicela!! ¿Pueden imaginar algo más vergonzoso? Yo digo que además de molesto (por no mencionar lo aburrido) es vergonzoso. Sobre todo porque mi carita está toda picada y a ratos me entra la depresión y pienso que nunca se me van a quitar estas cosas horribles y voy a quedar marcada de por vida. Bueno… quizá también tiendo a ser muy dramática. Pero es que esto de estar encerrada no más no va conmigo.

Todo empezó desde el domingo que amanecí con las ronchitas y por la tarde, en el trabajo, me empecé a sentir mal. Yo atribuí todo al cansancio, al estrés y eso; el lunes me tocaba descansar así que pensé que con un día de relajación se me pasaría. ¡¡¡Pero nooooo!!! Para el lunes me sentía peor y fui al médico… ¡oh sorpresa! Me diagnosticaron varicela. Tuve que ir a hacer todo el show ése del seguro social y de más. Me auguraron de dos a tres semanas de ‘cuarentena’, aunque por principio sólo me dieron una de incapacidad, depende de cómo evolucione todo se decidirá si me dan más o ya me dejan regresar al trabajo. Que yo espero que ya pueda volver, porque el encierro me trauma… más.

En fin, para sobrellevar mi situación me he dedicado a hacer lo que más me gusta hacer: leer, ver películas y dormir. Abrazar mucho a mi pequeño vampiro y estar con él (aunque ya vimos juntos la película de Toy Story como cinco veces… no importa, vale la pena). Hemos jugado, se ha dormido conmigo (cosa que no hacía desde hace meses) y le estoy enseñando el abecedario, le sale precioso de la K a la R (qué orgullosa me siento). De hecho he procurado contagiarlo, que porque dicen que es mejor que le de ahora que es chiquito, además de que estaría bien que se enferme de una vez porque aprovecho para cuidarlo yo; sin embargo no más no da síntomas, por más que lo abrazo y lo beso, no parece tener intenciones de pescar el virus.

Diantres!! Qué bonito se siente ver mis choros tecleados en un documento de texto… ¿eso qué? Total. Les mando un beso, al fin que a través de la red no los contagio, jeje. Hasta la próxima!!!

sábado, 21 de enero de 2012

No estaba muerta…

Aunque quizá pude haber perecido en medio de tanta confusión, tanto drama en que me vi envuelta contra mi voluntad y otro tanto en el que me envolví por propia decisión. Quizá me haga falta escribir como antes para desahogarme de todo; sin embargo me da miedo empezar porque temo no poder parar hasta vomitar la última de mis tristezas. Es cierto que hace más de dos meses no aparezco por aquí, y me entra un incómodo sentimiento de culpa al pensar en ello; sobre todo porque para el primero de esos meses no tengo justificación. Tampoco voy a aventar el choro de que me absorbió el trabajo o de que me quedé sin nada que decir, la verdad es que siempre hay algo de qué hablar, pero de un momento a otro… preferí quedarme callada.

Luego, llegó un pretexto para mi ausentismo… o un motivo para quedarme más callada todavía. Me refiero a la muerte de mi progenitor, lo cual no se me antojó la más grande de las desgracias, ni una evidencia de que la vida es injusta o eso; más bien asimilé rápidamente que mi padre finalmente había sucumbido a su vicio por el alcohol. Por que no, cuando me enteré no se me vino el mundo abajo; ni si quiera se nubló un poquito; no se movió ni un milímetro…. ¡no pasó nada!... no sentí nada. Y ahora, la certeza de no haber sentido dolor cuando se supone que debió de habérseme destrozado el alma o el corazón (o lo que sea que dicen que le duele a uno cuando una de las personas que te dio la vida se muere) me hace sufrir. Tal vez porque me di cuenta de que soy un monstruo insensible o porque es terrible enfrentar el inevitable hecho de que nunca pude sentir por él lo que debí sentir (llámese amor o lo que sea).

Sin embargo, no estoy diciendo que aquello no me haya dejado conmocionada, de hecho, fue algo muy impresionante para mí todo el show, porque fue la primera vez que asistí a un cortejo fúnebre… sumémosle a eso que mi debut haya sido con ‘un ser querido’. Haberlo visto ahí tendido, amortajado… muerto; ha sido una de las experiencias más horribles por las que he tenido que pasar. Amén de las situaciones que se dieron, derivadas de haber sido hija bastarda (aunque reconocida) y que me causaron tanto asco y repulsión que estoy sorprendida de no haberme puesto a gritar en pleno sepelio.

Al final, llego a la conclusión de que mi carencia de tristeza se debe a la tranquilidad de mi conciencia. Porque quizá lo odié por muchos años… no estoy segura de haberlo perdonado alguna vez… pero sé que mi hijo ho amaba y con eso me siento satisfecha. Lo suficiente como para no sentir tanto su muerte. Todos me dicen que Vladimir es el vivo retrato de mi padre, supongo que en cierta parte tienen razón. Por lo menos, sé que no me dejé dominar por el egoísmo y desde el día que mi hijo nació convivió con su abuelo.

Hoy, poco más de un mes después, sigo sin poder sacarme de la cabeza esa canción de Vegas: “y ahora es la memoria mi guía, porque eso sí, pienso en ti cada día…”. De cualquier forma ya dediqué toda una tarde a ahogarme en llanto, a recordar las cosas que me gustaban de él y las que odiaba, a pensar que la mitad de lo que soy es gracias a él (afortunada o desafortunadamente) y a evadirme un poco de todo eso que se supone que ahora se espera de mí.

Como sea, yo sigo haciendo las mismas cosas y disfrutando de todo eso que me hace feliz. Después de todo ¿no está mejor el señor Sotelo ahora que se libró de todo lo que implica la vida? Por lo menos él ya descansa en paz…

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cumplió dos años mi vampiro.


El pasado sábado cinco de noviembre fue el cumpleaños de Vladimir, lamentablemente hasta hoy (que es mi día de descanso), puedo venir a presumirlo.

Como se puede ver en la foto, el pastel fue de pitufos, y el mural que está atrás lo hizo una de mis tías y es todo de fomi. Creo que todo salió muy bien, Vlad se divirtió mucho y el pastel estaba muy rico (a diferencia de el del año pasado). Esta vez no me sentí tan estresada (aunque ver tanto niño como que no me fascina). Tampoco tomé tantas fotos, me la pasé más atendiendo a los invitados y comiendo dulces.

Total, fue algo muy sencillo pero, como siempre digo, el chiste es no dejar pasar desapercibido el cumple de mi pequeño amor.

Por otro lado, pues sí, siento feito que esté creciendo tan rápido (y odio los comentarios de "¡pero que grande está!", cuando lo ven). En el sentido estricto de la palabra creo que ya dejó de ser un bebé. A veces el hijo de su madre ya no me grita 'mamá', sino por mi nombre y en esas ocasiones no sé si reirme o llorar. ya aprendió a contar hasta tres en inglés e identifica casi a todos los animales. Le fascina que le lea mis libros de vampiros y he comenzado a introducirlo en ese mucndo oscuro que tanto me gusta.

Estos últimos días siento que lo adoro más que nunca y sólo puedo resumir mi amor por él de esta manera:

Yo soy como Miguel Ángel y él mi David; él es mi Lestat y yo su Gabrielle, él es la sangre de mis venas que no se pudrió, él es mi noche perfecta. Él es lo que nunca esperé, él es la parte de mi que ansiaba la vida, él es un sueño que no tiene fin. él es mi último acto de bondad, mi única fuente de alegría. Él es mi obra maestra, la poesía perfecta, la criatura más bella: él es mi reflejo, el conjunto de mi maldad y de mis sueños, es el último ángel de mi corte celestial, el heredero de mi alma inmortal.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Veintitrés.



El viernes pasado me volvió a pasar una de esas cosas espantosas que llaman cumpleaños, y la verdad es que no me siento en absoluto satisfecha. Luego de tanto meditar sobre el asunto, llegué a la conclusión de que no le veo ningún caso al hecho de contar el tiempo y festejar su paso. Aunque me propuse celebrarlo consumiendo todos los cigarrillos posibles, creo que ya me condené a varios años menos de vida a causa del jodido cáncer pulmonar que me va a dar. Ahora me doy cuenta de que la vida no se mide en días ni años, sino en experiencias y desilusiones, días felices y locuras que siempre uno tiene ganas de volver a repetir. Se me ha vuelto a romper el corazón… aunque sé que nadie más que yo tiene la culpa, por imbécil y por seguir creyendo en las personas. Lo cierto es que no tengo muchas ganas de divagar sobre esto ahora. Así que, repitiendo mi manera de conmemorarlo en el blog el año pasado, dejo también una rola que ¡¡ah como cuadra conmigo!!






Me pregunto ¿dónde está el diablo ahora que sí tengo intención de hacer tratos con él sobre el precio de mi alma?

domingo, 11 de septiembre de 2011

De bestias, simios y surrealistas.





La última semana y media me he dado vuelo yendo al cine, aprovechando que he tenido algo de tiempo. He de decir que ninguna de las tres películas que vi me entusiasmaba mucho, pero al final de las tres salí de la sala satisfecha, con un buen sabor de boca y sí, hasta con algo en lo que meditar. Como no tengo mucho chance de hablar por separado de cada una, decidí hacer un breve resumen de las tres juntas (que no revueltas ¿eh?). Eso sí, no profundizaré demasiado y ya saben que a veces hago spoilers sin querer XD

El encanto de la Bestia.


Creo que muchos que me han leído saben de mi gran gusto por La Bella y la Bestia, aquella película de Disney que me sé de memoria, cada canción, cada diálogo y cada gesto de los personajes. Pues bueno, cuando me detuve a ver que este filme iba más o menos de eso, no quise quedarme en la ignorancia, así que, con muy bajas expectativas, decidí pasarme a verla un día que salí temprano del trabajo.

Creía yo que me iba a topar con una especia de “chica de la capa roja”, o sea una adaptación totalmente retorcida y mal hecha de un viejo cuento infantil. Pero ¡¡oh, sorpresa!! Esta peli no tiene nada de retorcido ni de nefasto como cabría imaginar. El hecho de que se desarrollara en la era moderna no me entusiasmaba, que ‘la bestia’ no tuviera pelo ni grandes garras tampoco me convencía, pero en definitiva es una película que vale la pena ver. No tiene esos toques horribles de romanticismo tirándole a lo erótico que a final de cuentas no es ni lo uno ni lo otro.

Me gustó como sustituyeron la rosa por un tatuaje que anuncia las estaciones (algo raro, pero original) y la bestia sí resultó ser un encantó, aunque le faltó mucho para llegarle a los talones a la de Disney (mis obsesiones y yo XD) y definitivamente me habría gustado más que se quedara “feo” y que no regresara a la normalidad, siento que se pierde todo el chiste, pero en fin. Ah, y la bella no es tan bella… según yo.

El planeta de los Simios.


Paso de una bestia sin pelo a otras con demasiado pelo. Y es que tampoco era que tuviera muchas ganas de ver esta ‘mega producción’, pero era eso o Loco y estúpido amor (la elección era sencilla). A esta me fui en mi día de descanso junto con mi hijo y su papá. En mi caso particular nunca fui muy fan ni de la película viejísima ni de la menos vieja; de la primera no conozco más que vistazos, y la segunda creo que llegué a verla completa pero la verdad es que recuerdo poco. Sólo puedo decir que sí esperaba ver la misma historia y aburrirme. Pero otra vez resulté sorprendida porque no es la repetición de lo mismo (perdónenme si es que no estaba enterada, pero últimamente no sé qué con las novedades cinematográficas).

En mi opinión no es más que puro y llano entretenimiento, pero considero que la película está bien hecha y, aunque no me fascinan mucho los primates, logró simpatizarme Cesar, el simio protagonista. Y creo que sí queda claro por qué la película se subtitula Revolución. Mi parte favorita de la película ni siquiera tuvo que ver con ella XD, y es cuando el científico se pone a gritarle a Cesar como loco, mi hijo (por eso de la repetición) se puso a gritar también el nombre del chango. Nada como disfrutar con mi vampiro de momentos así.

Media noche en París.


Antier quedé en la plaza con un amigo al que hace tiempo no veía y, a falta de una peli mejor, entramos a ver esta. La escogimos más que nada por el horario (las otras ya empezaban muy tarde) y casi estaba dispuesta a dormirme porque supuse que sería un filme todo ñoño y rosa de esos que no me gustan. Me equivoqué.

Es la historia de un escritor que viaja a París con su prometida y los padres de esta, pero él vive añorando los años 20’s, una época que (lógicamente) ni siquiera conoció, y a los personajes de ese tiempo. Una noche, de manera muy casual y bastante rara, viaja en el tiempo y llega al París de 1920, conoce a Hemingway, a Picasso, a Dalí y algunos más, se enamora de una mujer de esa época y vive una aventura completamente surrealista (así como los tipos con los que se encuentra). La chica de la que se enamora cree que la mejor época fue en los años de 1890, la ‘belle époque’, y cuando terminan yendo ahí y conocen al gran Lautrec, alguien les dice que no ha habido mejor tiempo que el renacimiento, y entonces Gil (creo que así se llamaba el escritor) se da cuenta de que nadie es feliz con su presente.

Y es verdad, siempre las personas estamos pensando que nos encantaría haber nacido en otra época, y hasta en otra era, quizá por la gente que vivió entonces, por la moda, la música, la arquitectura, etc; pero no hacemos nada por ser felices en el tiempo en que vivimos, con las cosas que tenemos. ¿Tengo razón?

¿Y en mi vida?


Pues los últimos días ha estado haciendo un frío del demonio y estoy triste porque alguien a quien empezaba a querer se fue de repente (y sin llegar a quererlo por completo). Vladimir regresó a clases y ha empezado a entrar solito al salón, ahora el mérito de sus trabajos es solamente suyo, pero ya no los puedo fotografiar todos. Creo que necesito recuperar una poca de mi “muchosidad”. Me encontré a alguien a quien se supone que conocía, pero la verdad es que no me acordaba de cuando ni de dónde (sigo sin recordar, si he de ser sincera) y me pregunto por qué a veces unas personas se nos olvidan y a las que deberíamos olvidar las traemos clavadas como pinches alfileres… no parece justo.

Los extraño!! Besos a todos los que pasen por acá y mis mejores deseos!! Por cierto, escribí algo raro que voy a programar para que se publique en esta semana. Un abrazo y hasta la próxima!!!

domingo, 7 de agosto de 2011

Un resumen de todo.


Queda claro que el tiempo no es mi amigo. Desde que me metí a trabajar no he tenido tiempo de actualizar y menos de visitar los blogs amigos (y créanme que lo extraño). Ha cambiado mi vida drásticamente. Estoy más cansada, aunque menos amargada. No ha aumentado mi ritmo de lectura y han disminuido mis visitas al cine. Aunque afortunadamente pude ir a ver Harry Potter, hubiera sido mucho si no. Y sí, sí lloré; se siente medio feo saber que ya no habrá más… y ver al gemelo Wesley muerto, aunque ya fuera cosa sabida desde antes. Creo que pronto tendré que hablar del impacto del mundo Pottérico en mi vida, jaja. También llevé a Vlad a ver Los Pitufos (y qué pitufadas!!, por no decir algo peor). Durante estas semanas sólo he terminado un libro (qué pobre!!) y la verdad es que no me apena que Larsson no haya podido escribir más de Millennium, sin comentarios. Por otro lado, he escrito algunas cosas medio raras que quizás publique luego. Me he enamorado como cinco veces y me he vuelto adicta al café, más de lo que antes era. Ya bajé como un kilo (o algo así) y bebo más agua que antes. He conocido mucha gente, pero la mayoría son poco interesantes. La semana pasada por fin pude irme a escuchar rock y a tomarme una chelas (después de tanto tiempo de no hacerlo, fue como renacer), aunque había perdido práctica y al día siguiente estaba que me moría de la desvelada (que no de la cruda, ¿eh?). No he podido terminar de ver una sola película en mi casa, porque siempre me quedo dormida y hacía muchos días que ni encendía la computadora.

Vladimir ya por fin ha empezado a hablar, poco, pero conciso. Ayer me dijo Te Amo y yo casi me vuelvo loca. Ha agarrado unas manías algo extrañas, pero me siento orgullosa de él. Aunque claro que lo extraño condenadamente, a veces hasta me dan ganas de ya no dejarlo, pero ni modo, supongo que son sacrificios necesarios. Anoche me puse a llorar porque ya no se quiere dormir conmigo, pero por las mañanas me despierta a besos o picándome la nariz, aunque luego se pone de mal genio porque sabe que me voy. He querido compensar eso llenándolo de juguetes y otras cosas… pero creo que no es la solución. La semana pasada lo llevé al pediatra. Mide 83 cm y pesa 11.500 kg, dice el doc que está más alto de lo normal, pero está muy sano. Ya le enseñé a distinguir su izquierda y su derecha (lo hace bastante bien) y ha decidido dejar la periquera a un lado. Le sigue fascinando la música y su apetito está mejor que nunca.

En fin, puse esta pintura de Dalí sólo por ocurrencia, siempre me ha encantado. Y creo que no me va a quedar de otra que ahorrar para una blackberry y así poder conectarme desde el trabajo, si no este blog va a perecer. Mientras les mando besos a todos y la mejor buena vibra. Hasta la próxima!!!

lunes, 11 de julio de 2011

Me voy a trabajar.


A partir de mañana inicio algo nuevo. Pues resulta que la semana pasada firmé un contrato de esos que te obligan a laborar unas 48 horas a la semana con un día de descanso, además de otras especificaciones en letras chiquitas y que nadie lee. Lo decidí desde hace como medio mes, y miren que me costó trabajo. Por Vladimir principalmente, el que, desde luego, va a quedar a cargo de mi madre mientras ni su papá ni yo estamos. Y es que no lo quiero mandar a una guardería, esas instituciones (sean públicas o privadas) como que no me dan muy buena espina.

Me voy a trabajar; currar, como dicen mis amigos de la madre patria; chambear, como decimos por acá. Traer varo a la casa, pa pronto. La verdad es que me gusta hacerlo. Lo dejé a causa de mi embarazo y, ahora, tras poco más de dos años de haberme salido de mi último empleo, creo que ya me hacía falta. Esto de ser ama de casa y depender de alguien más no es lo mío. No digo que no sea bueno estar con mi hijo todo el día, llevarlo a todos lados y no preocuparme; pero con lo que me gusta gastar, es de esperar que con un solo sueldo no baste.

Aunque de alguna manera me siento rara. Antes de Vladimir, para mí trabajar era casi un juego; no tenía a quien rendirle cuentas, y el dinero que sacaba era para mis cigarros, zapatos y libros. Si el lugar de trabajo me aburría, los jefes eran pesados, los compañeros me caían mal o equis cosa no me gustaba, simplemente renunciaba y ya. Ahora, debo confesar que me siento un poco más presionada, como que el hecho de que alguien dependa de mi me hacer ser más ‘responsable’ y sí ¡¡me da miedo, me da miedo, me da mucho miedo!! En cuanto al crecimiento de mi hijo, sólo espero no perderme muchas cosas y poder pasar el suficiente tiempo con él para enterarme de su desarrollo y aprendizaje.

Y a todo esto ¿cuáles son las consecuencias que afectan directamente a este blog? Pues que, si de por sí ya no tenía todo el tiempo de antes para hacerme cargo de Los Días Extraños, pos ora menos. Me niego a abandonar (está por de más decirlo), pero supongo que sí tendré que organizarme más y mejor para poder seguir escribiendo entradas y visitar los blogs de ustedes con cierta frecuencia. Sobre todo porque mi trabajo no será dentro de una oficina y no tendré una PC a mano todo el tiempo.

Pero todo sea por una vida mejor. Por lo pronto, les envío saludos y mis mejores deseos. Hasta la próxima!!!

domingo, 19 de junio de 2011

Desilusión.


Hace algún tiempo hablé por acá de mi nueva afición musical y, si han puesto atención a la música del blog (la que estaba), se habrán dado cuenta también. Si no quieren leer aquella entrada les puedo resumir que gracias a la rolita de Impacto conocí a Enjambre y de ahí me latieron muchito. Sobre todo esta cancioncita de El Beso del Payaso que sí considero que está algo enferma (un poco como yo). Claro que además de esa me gustaron muchas otras como Ojos Tristes, Manía Cardiaca, Ausencia de Cocina (que por cierto también le gusta mucho a Vladimir) y Sanguijuela, por mencionar algunas.

Ayer el conjunto presentó el más reciente de sus ‘álbumes’, que se llama Daltónico, en el Metropólitan, y claro que ahí andaba yo, ilusionada por poder oír “no me mires con esos ojoooooos” de primera mano y deleitarme con mi rola favorita en vivo y a todo color. Pero ¡¡oh, desilusión!! Esperé y esperé y nunca la escuché. ¿No es eso como para salir del teatro echando pestes? Jajaja.

La verdad es que el concierto sí estuvo padre, pese a uno que otro fallo técnico y unas cuantas ‘desafinadas’ por parte tanto del vocalista como del guitarra (prácticamente imperceptibles XD). Lo disfruté y tampoco me puedo quejar de que no hayan tocado ninguna de las que me gustan (eso sería injusto), con la de Impacto grité a todo lo que da, pero sí me hicieron falta mis dos cancioncitas (la del payaso y ojos tristes, buuu).

Por otro lado el paseo tuvo algo de provecho, porque en el camino hice una parada en el tianguis de libros que está en el Paseo de la Reforma y hallé una peli que hace tiempo andaba buscando; igual y eso compensa un poco lo de más.

En fin, que de cualquier forma estoy en proceso de cambiar la lista de reproducción, además puedo adivinar que a mis visitas ya les hartaron las mismas rolas siempre.

Como sea, también quiero mencionar que hoy es día del padre y supongo que no tiene nada de malo aprovechar para mandarles una felicitación a todos los papás que me siguen y que pasan por aquí, muchos besos a todos y también, por supuesto, al mío y al de mi hijo. Aunque pienso que es nefasto eso de fijar una fecha para festejarlos y demostrarles que se les quiere, es algo que nos han inculcado desde la niñez, así que supongo que ya es algo inherente. Un abrazo y hasta la próxima!!!

viernes, 10 de junio de 2011

Una promesa es una promesa…


…decía mi hermana cuando era más pequeña, en las ocasiones en que le prometía llevarla a algún lugar o regalarle equis cosa. Y pues sí, una promesa es una promesa, así como un perro es un perro, ¿qué más si no?

Pero hay promesas que no deberían hacerse nunca, sea por la razón que sea. Algunas personas creen que hacer promesas es sencillo, pero no se dan cuenta de que a veces cumplirlas es complicado, y mucho menos piensan en las consecuencias de romperlas.

Hay quien cree que con prometer es suficiente, que no tienen por que cumplir con lo prometido, porque una promesa no es como un contrato, sino algo que se puede decir y ya… olvidarlo al día siguiente. Cuando en realidad, hacer una promesa es empeñar tu palabra, y con tu palaba tu honor.

Puede haber promesas grandes o pequeñas, pero nada tiene que ver su magnitud o su grado de dificultad con la importancia de llevarlas a cabo.

Una promesa es una esperanza, una ilusión y duele mucho cuando alguien a quien amas no cumple sus promesas, porque entonces pierde credibilidad antes nuestros ojos y nos quita ese gusto extraño de esperar con ansias a que cumpla lo que prometió. Y todo por tomar estas ‘muestras de afecto’ a la ligera.

No es que piense que las promesas sean sagradas, pero sí opino que, si una promesa es una promesa, una promesa cumplida es siempre razón para amar más a la persona que la cumplió.

Por eso yo prometo no hacer promesas que no pienso o no puedo cumplir, y mucho menos a las personas que quiero. ¿Ustedes que opinan?

jueves, 5 de mayo de 2011

Una inminente separación.


Hoy mi Vlad cumple un año y medio, es hermoso caer en la cuenta de que ha crecido tanto. Y pese a su edad, la verdad es que no había comenzado con el doloroso proceso del ‘destete’ (que feo se oye eso). Y ya sé que algunos pensarán “pero ¿cómo? Si ya está tan grande” y bueno, esa cantinela la he venido escuchando desde que mi niño cumplió un año así que ya me la sé.

Cuando fue la edad “recomendable” para hacerlo, lo dejé pasar porque, para mí, aún estaba muy chiquito; luego, pues creo que me negaba a dar ese paso porque de alguna manera pensaba (pienso) que así podía evitar que se alejara de mi. Pido una disculpa si no me explico tan bien y no se me entiende, pero es que me es un poco difícil escribir sobre esto, aunque no quise dejar de postearlo; y si ustedes no se sienten a gusto leyéndolo están en todo su derecho de no seguir.

Pero en fin, como decía, hace cosa de una semana que por fin tomé la decisión, y sólo puedo decir que nos las hemos visto muy complicadas. Que una madre amamante a su hijo creo que es… una de las cosas más hermosas de este mundo; es un vínculo entre ambos que nada lo puede igualar. Entre nosotros era un momento que nadie podía quitarnos, estábamos juntos y nos transmitíamos nuestro amor mutuo; me sentía muy feliz de poder compartir eso con él.

A la hora de dormirse, lo hacía pegado a mi pecho, mientras yo le cantaba o le leía; ahora... pues bueno, me es más complicado hacer que se duerma. Sin embargo supongo que esto tenía que pasar tarde o temprano y, como vengo de una familia donde ocurría siempre más tarde, el hacerlo y ver que Vlad sufre me hace sufrir a mí; la primera noche nos la pasamos llorando los dos incontrolablemente. Hasta ahora seguimos sin acostumbrarnos y puedo decir que, por el lado físico, sí ha sido un tanto doloroso (para mi).

Creo que por eso los últimos días he estado bastante desanimada (y hasta de malas), cosa que también Vladimir comparte, porque está un poco más irritable; pero a final de cuentas sé que es lo mejor porque, de seguir haciéndolo, podía causarle a él más daño que bien. Además estoy tranquila, porque ha aumentado su apetito (antes había veces que ya no quería comer muy bien) y de esa manera su crecimiento seguirá como hasta ahora.

Aún así no puedo sacarme de la cabeza la idea de que, bien o mal, esto representa una separación, quizá no tan exageradamente drástica (o dramática), pero sí un rompimiento al fin y al cabo… y eso me pone triste. Afortunadamente me he dado cuenta que su amor por mi no ha menguado (como tampoco el mío por él), ahora me besa más seguido y hasta es más cariñoso.

Sólo espero que las ‘secuelas’ pasen pronto y me regresen los ánimos, porque así… no se puede la vida XD Hasta la próxima!!!

sábado, 30 de abril de 2011

El Principito y día del niño.


¿Por qué, cuando se es niño, todo suele ser más fácil… pero también más grande? ¿Por qué tener que pasar por cosas indeseables, y no sólo poder gritar muy fuerte para que lo malo se colapse? En esto pensaba hace poco, mientras veía una de mis caricaturas favoritas de la infancia, Sailor Moon. Creo que últimamente ando de mucha añoranza. Porque sí, mientras veía a Serena transformarse en Sailor Scout y gritar como loquita para acabar con los villanos, no pude evitar ponerme a pensar en las épocas de mi vida en las que sólo debía preocuparme por la escuela, ser obediente (todo lo que podía), comer mucho dulces y ver Sailor Moon y Candy Candy.

Luego, comencé a leerle a mi niño el libro de El Principito. Es vergonzoso lo que voy a decir, pero la obra fue cosa nueva tanto para Vlad como para mí, ¡¡jamás lo había leído!! Pero en fin. Quizá haya muchas cosas del libro que todavía sean inentendibles para él, pero… ¿ya para mi? ¿Tendrá razón el autor cuando dice que los adultos no entendemos nada, que somos felices sólo si lo complicamos todo cuando en realidad las cosas son tan sencillas? Pienso que sí, que lo complejo de ‘nuestro mundo’ no se debe a otra cosa que no sea nuestro propio afán de sentirnos chingones al desembrollar nuestros propios embrollos… en la mayoría de los casos. Probablemente los niños no quieren platicar con nosotros por esas mismas complicaciones y porque “es muy aburrido estar explicándonos todo”.

Hoy es día del niño en mi país y desde antes que naciera mi Vlad, siempre me entusiasmó esta fecha, aunque yo ya no tuviera la edad para festejarla. Sin embargo era muy padre que mi mamá siempre tenía un regalo para mí y que las tías siempre seguían contándome entre los primos pequeños y no entre los mayores. Tal vez esto se deba a que todo el tiempo me estoy riendo y jugando, me siguen fascinando las caricaturas y ni hablar de comer dulces, me encantan.

Pero hoy me siento un poco mal (dolencias físicas que no tengo ganas de explicar XD), y no hicimos nada para festejar a Vlad ni a mi hermana, aunque seguro que al rato comeremos pastel. Creo que puede notarse la falta de relación en cuanto a los temas de esta entrada, pero a fin de cuentas lo que quería decir es que ser niño es hermoso y no quiero dejar de serlo nunca, aunque supongo que darme cuenta de que lo ‘esencial se oculta a mis ojos’ es una prueba de que mi infancia ha quedado muy atrás.

También quiero comentar que casi al final del libro me encontré con un fragmento (el inicio, de hecho) de una canción de mi cantante favorito, muy curioso:


La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las
estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las
estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas
estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido...

Aunque claro que del párrafo del libro a la rola hay cambios:





Y finalmente, deseo que haya muchas oportunidades más para festejar a Vlad como él quiera y que se retrase mucho, mucho el tiempo en que deje de ser mi niño, mi bebé. Que se pasen un excelente día, tanto los niños como los no tan niños. Un beso y hasta la próxima!!!

martes, 26 de abril de 2011

Divagando, divagando…



Porque mi sangre corre por tus venas, dulce, caliente y llena de misterios. Tú, que eres mi creación, engendro de mi locura, heredero de mi impío legado, capricho de un ser superior sin nombre ni adoradores; que te aferraste a la vida para juntar las piezas de mi cordura y ponerlas junto a los restos de mi corazón. Tú, que eres mi inmortalidad, vuelcas tu energía en mí para arrancar de mi alma el sufrimiento y mantenerme en este mundo, junto a ti, hasta que puedas enfrentarte solo a él.

***
Si alguna vez el diablo se me aparece y no tiene los ojos verdes, sabré que no viene a hacer tratos conmigo, sino a arrancarme, ya la lengua, por blasfema; ya el alma; por atea; o bien, ya el corazón por haberte amado tanto aún cuando lo tenía prohibido.

***
A veces pienso que se está muriendo mi raciocinio, que ha ido decayendo y perdiendo la habilidad… de entenderse a sí mismo. Y, dentro de mi cabeza, que tristes me suenan mis propios pensamientos ya…

***
Una vez vi una especie de aparición, no sé si era un ángel o un fantasma (después de todo, según cierto poeta, esposo de cierta escritora de ciertas crónicas vampíricas ¿qué es un ángel, si no un fantasma travestido?). Y tengo la frustrante y poco consoladora certeza de que moriré ignorando qué o quién era, y qué había ido a buscar a aquél lugar.

***
Ha pasado mucho tiempo, dejé de contar los días, dejé de contar los sueños, dejé de contarlo todo. Ahora sólo plasmo trozos, de tristeza o de alegría, de mi vida, pero sólo trozos. Pedazos de mi se fueron con aquellos cuyos nombre es difícil de evocar; con besos furtivos, tiernos o apasionados, que entre cálidos alientos se robaron un poco de mi.

***
He estado escuchando canciones de Vegas, sólo para sopesar un poco todo lo que cambió y todo lo que sigue igual, condenado a no cambiar, condenado a no cambiar. Y es que es como si esas pinches canciones me amarraran al pasado, o peor, me traen el pasado al ahora y me lo clavan bien profundo… y doloroso. Ese pasado que tanto daño me hizo, ese pasado pintado de ningún color y enmarcado por canciones de Nacho diciendo “brujita me irrita la gente maldita que trata de hacerte sufrir, yo los mataría, les arrancaría la piel hasta verlos morir”. Ese pasado en el que converge mi presente, en el que se alinearon lejanas constelaciones y absurdas decisiones que fabricaron mi ahora. Ese pasado que debería de amar, pero que sin embargo detesto, aunque debo agradecerle tanto y me complazco en recordarlo simplemente para estar segura de haber aprendido algo.

***
Mi príncipe de las tinieblas ha perdido gallardía, la sedocidad de su cabello no es la misma y, en fin, se acabó la luminosidad de su rostro que tanto me seducía.

***
Mi rincón de los recuerdos se compone de detalles. Cada foto es un instante que le robo al paso del tiempo; cada canción, un fragmento de mi propia vida que puedo volver a vivir con tan solo escucharla; cada verso es un pedazo de mis locos sentimientos que, atrapado en tinta y hojas, no dejo escapar al universo.

***
Eres lo más grande que tengo, aunque tu estatura no exceda los 80 centímetros, aunque tu edad te excluya de algunas cosas, aunque tus frases no sean correctas y tus pláticas no estén llenas de referencias literarias (aún).

Para mi, tus balbuceos son más grandes e inspiradores que cualquier melodía de Beethoven o cualquier cuadro pintado por Leonardo. Para mi es perfecta tu estatura porque aún puedo acunarte entre mis brazos y la inocencia de tu edad es la alegría de mi alma.

Por lo tanto, si eres lo más grande (y más hermoso) que yo tengo por mi el resto del mindo puede perderse entre hojas secas de marihuana envueltas en papel arroz.

viernes, 22 de abril de 2011

Fantasías de Princesa.


Desde que era muy pequeña, desarrollé un gran gusto por las princesas de Disney (contrario a lo que cualquiera que haya leído esta entrada pueda imaginar). Mis películas favoritas eran La Sirenita y La Bella y la Bestia; Cenicienta y la Bella Durmiente eran como para cuando me sentía realmente ñoña; y Blanca Nieves es la única que jamás me gustó, de hecho me caía mal.

Las dos primeras las llegué a ver infinidad de veces, me sabía todas las canciones y cada argumento. Intuyo que la música fue gran influencia para que me gustaran tanto, porque estas dos películas son las que más y mejores canciones tienen. Ahora que soy una adulta (quizás no muy madura que digamos, pero sí una adulta legalmente), creo que entiendo algunas otras razones un poco más… complejas, por las que ese par en especial me hacían soñar con ser como sus protagonistas. Y hace poco, después de ver la nueva versión de Rapunzel, Enredados, me puse a pensar en esto.


La sirenita me fascinaba porque a través de ella podía ver el mar como un lugar mágico y luminoso, no como el enorme abismo oscuro y lleno de peligros que realmente es y que tanto me aterra. Además de creo que envidiaba su relación con el rey Tritón; yo nunca tuve a mi padre cerca para que me prohibiera cosas o me regañara, lo veía pocas veces y nunca se preocupó por ponerme un hasta aquí en mis desmadres. Eso le tocaba a la pobre de mi jefa, y debo confesar que pocas veces rendían frutos sus esfuerzos.


Otra cosa es que el príncipe Érick (o como se escriba) es el más guapo de todos los príncipes ¿o no? Yo digo que sí, por que, por ejemplo, el de Cenicienta (que no tengo idea de cómo se llame) es bastante insulso; y Felipe, el de La Bella Durmiente, es realmente feo. Caso aparte es el de Bella y Bestia, pero no me adelanto.


La bruja del mar es lo mejor del mundo marítimo, la adoro, tan simpática ella. Ambiciosa como ella misma claro, pero ¿quién no iba a caer en sus engaños con esas canciones tan movidas XD? ¡Y su jardín de ‘almas en desgracia’!, creo que desde entonces ya latía en mi esa vena perversa, jijiji.

Mi canción favorita es la que canta el cangrejo cuando el príncipe y Ariel salen de paseo, díganme si no es hermosa.




En cuanto a La Bella y la Bestia, bueno, creo está por encima de cualquier otra película animada (en mi lista, claro). Siempre estuve enamorada de la bestia, así, tal cual; cuando el hechizo se rompía y regresaba a su estado gallardo y principesco, dejaba de gustarme. Recientemente he pensado que esto era como el inicio de mi fascinación por otras bestias (peores), como los hombres lobo y cosas de esas. Incluso he terminado por darme cuenta de que mi fijación se ha convertido en fantasía… pero sexual. Creo que en otra ocasión hablaré de eso.


El tal Gastón siempre me causó repulsión, odio a las personas egocéntricas y engreídas que, además son ignorantes y huecas. Porque digo, si vas a ser un creído por lo menos deberías ser un poco culto y tener con que defenderte de las agresiones (verbalmente, sin músculos de por medio). Pero, los que no más son insoportables porque sí, realmente caen muy pero muy mal. Y la maldad mal enfocada de este personaje tampoco me caía muy en gracia.


He de confesar que no puedo elegir una escena o alguna parte de la película en especial que me guste más que las de más (aunque como envidié siempre esa biblioteca enorme), pero supongo que no es de sorprenderse que todas las apariciones de la bestia me llenen de sensaciones y suspiros. Como su ira irreprimible al ordenarle a Bella que lo acompañe a cenar y el brinco enorme que pega cuando le informan que “no vendrá”, luego va y aporrea la puerta… pero lo raro es que la puerta no se rompe ni nada; y eso que estamos hablando de que la fuerza de la creatura era extraordinaria. Creo que las puertas de esos castillos las hacían muy resistentes.

Y por supuesto que está la parte más triste: cuando Gastón (una vez que invadió el castillo) lo encuentra todo melancólico y la Bestia… simplemente decide no defenderse. Ya nada vale la pena… aunque creo que sí es muy tirado al drama XD Después de todo ¿para qué romper el hechizo si como bestia estaba perfecto?, así por lo menos Bella estaba segura de que nunca sería comida por los lobos. De haber sido yo, habría dejado que cayera el último pétalo de la rosa…

Y no, tampoco puedo elegir una canción favorita, todas son bellísimas; aunque creo que esta es la más espectacular:









Y creo que ahora sí me debrayé de más, y sólo puedo concluir diciendo que casi estoy segura de que no importa cuantos años pasen (ni qué pase en esos años), lo más probable es que, si llego a vieja (digo ‘si’ por eso de que siempre he querido aplicar la “vive rápido, muere joven y deja un cuerpo hermoso”), bueno, si llego lo haré viendo La Sirenita y La Bella y La Bestia, recordando que ellas me han acompañado desde mi más tierna e inocente infancia... ¡¡y también seguiré cantando las canciones!!, faltaba más. Hasta la próxima!!!

miércoles, 13 de abril de 2011

Cuando te vayas.

Esta mañana te despertaste y me gritaste ‘mamá’ al no sentirme a tu lado, y yo, que llevo meses ya escuchándote decir esa palabra, no puedo evitar emocionarme cada vez que la oigo salir de tu boca. Gustosa y presurosa acudí a tu llamado, llegué y te encontré ahí sentado, con los ojos soñolientos y los chinos alborotados. Entonces sentí, que el mundo podría pararse a mí alrededor, porque yo, perdida en tu mirada, me olvido de todas mis desgracias. Y es que tú me recuerdas día a día, que si vale la pena seguir viviendo esta vida, es porque la ilumina tu dulce sonrisa. Y te abracé y te besé, y tus manos acariciando mi rostro son el más bello regalo que el mundo puede darme; este mundo tan lleno de maldad y tristeza, tan hostil y tan siniestro, que si no te hace sucumbir a su engaño de vida, terminas derramando tu sangre y perdiéndote en la agonía. Pero tú, tú en este horrible mundo eres lo único perfecto, y también aquél ángel que se fue volando, (probablemente al ver la oscuridad de mi alma) y que seguramente jamás ha de volver; pero tú más, porque de maldad y engaño no sabes nada, porque tus tristezas puedo curarlas abrazándote a mi pecho y arrullándote en mis brazos, porque no adoras a ningún cruel dios ni pones tu fe en absurdas religiones; eres perfecto porque aún eres sólo para mí. Aunque sé que un día te irás, tal vez cuando quieras intentar cambiar al mundo o cuando te des cuenta de que a pesar de todo lo malo, tú también puedes encontrar la perfección en él. Y entonces, me sumiré otra vez en esa oscuridad de la que tu llanto me sacó.

viernes, 8 de abril de 2011

Cosas de niñas.


Cuando era pequeña nunca me gustó jugar con muñecas, es más las detestaba. Mi mamá me compraba muchas barbies, pero todas estaban ahí, sin usar ni nada, viendo la vida pasar. ¡¡¡Y los tales nenucos!!! No sólo los odiaba sino que me aterraban, ¿Qué niña en su sano juicio querría juagar con esas cosas a ‘ser mamá’? Pues tal vez el resto sí, pero yo no.

A mí, por el contrario, me fascinaban las bicicletas, los patines, avalanchas, los carros a control remoto y las canicas (en el buen sentido ¿eh?), además de que podía pasarme horas jugando supernintendo (afortunadamente esta etapa de los videojuegos se me pasó como a los doce o trece años). Se decía que el gusto en cuanto a juegos en la niñez, define la orientación sexual de mayor, pero ¡¡no es cierto!! El que a mi me gustaran los juegos de niños no me hizo lesbiana (soy muy pero muy hetero XD).

Pero en fin, de eso no era de lo que quería hablar. Hace unos días, entré al cuarto de mi hermana (ella acaba de cumplir ocho años), y me fijé en su ‘casa de muñecas’, no pude evitar sentir curiosidad al ver la minuciosidad y dedicación con que tiene acomodada cada cosa y, sobre todo, los accesorios tan detalladas que en la actualidad acompañan a las monas estas. De inmediato pensé en escribir algo al respecto y que me pongo a tomar fotos:


¿A poco no está de mucha curiosidad? Aunque no son muchas fotos, pero en fin. Y podría finalizar así el post, pero como que quedaría muy insulso ¿no? Así que mejor comparto con ustedes mi pensamiento de que esta es una prueba más de lo opuestas que somos mi hermana y yo. Quizá esto se debe a que en realidad somos sólo ‘medias’ hermanas, como se suele decir; o sea, hijas de la misma madre, pero no del mismo padre (afortunadamente), además de la casi abismal diferencia de edades entre ambas (cuando ella nació yo ya tenía catorce así que ya se imaginaran mi berrinche de indignación).

Cabe mencionar que el gusto por las muñecas no es la única cosa en que somos opuestas. En el físico también nos diferenciamos muchísimo, tanto que han llegado a decir que no somos ni parientes; ella se parece mucho a mi mamá y yo no, porque yo heredé toda la fisonomía de la familia de mi padre; yo soy de tez muy blanca y mi hermana es más bien morena, ella tiene el cabello lacio y yo peleo con unos rizos impeinables a diario (por eso a veces ya ni me peino XD); ella tiene los ojos más grandes que yo y la boca de tamaño regular, a mi una hermana de mi madre me decía que, si me gustara maquillarme, no gastaría mucho en labial porque prácticamente no tengo boca que pintar (bueno, creo que esa era una exageración por parte de mi querida tía).

Y en fin, esos son sólo ejemplos físicos, pero en cuanto a personalidad hay mucho, mucho más. Sin embargo ahora no tengo ganas de quebrarme la cabeza tratando de descifrar por qué, si siendo hijas de la misma fulana, somos tan dispares. Tal vez algún día lo entenderé. Mientras seguiré peleando con ella XD Hasta la próxima!!!
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